junio 14

Una ciudad nueva que no olvida su pasado

Uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer es Hiroshima, sobre todo después de haber leído el manga “Hiroshima” de Keiji Nakazawa. Aunque íbamos más o menos mentalizados para lo que nos podíamos encontrar, la ciudad nos sorprendió por su amplitud, su arquitectura moderna y su tranquilidad. 

Pero Hiroshima también es una ciudad viva, que quiere recordar su pasado para aprender de el, y por ello han creado el Parque Memorial de la Paz, donde se encuentra la Cúpula Genbaku o de la bomba atómica, que hoy día es un icono del país. 

A pesar de que no es una visita fácil emocionalmente hablando, merece muchísimo la pena recorrer el parque y cada una de sus esculturas recordatorio, además del Espacio Memorial por las víctimas y el Museo de la Paz, puesto que en su conjunto sirven de aproximación al hecho histórico y, sobre todo, a sus consecuencias y cómo reaccionó frente a ello el pueblo japonés.

junio 13

Kumano Nachi Taisha

El santuario más famoso del Kumano Kodo (y uno de los más icónicos de Japón)
es el Kumano Nachi Taisha.

Se encuentra situado en medio de la montaña de Nachi, lo cual supone que, para llegar hasta él, hay que realizar un ascenso (y ya sabemos lo que les gustan las escaleras empinadas a los japoneses, jeje). Lo bueno es que existe la posibilidad de llegar casi hasta el punto más alto en autobús (aún faltarían unas cuántas escaleras por sortear para llegar).

La estampa de la pagoda con la cascada de fondo merece el paseo sin dudarlo.

La cascada Nachi-no-Otaki es la más alta de Japón con sus 133 metros de altura.