junio 14

Una ciudad nueva que no olvida su pasado

Uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer es Hiroshima, sobre todo después de haber leído el manga “Hiroshima” de Keiji Nakazawa. Aunque íbamos más o menos mentalizados para lo que nos podíamos encontrar, la ciudad nos sorprendió por su amplitud, su arquitectura moderna y su tranquilidad. 

Pero Hiroshima también es una ciudad viva, que quiere recordar su pasado para aprender de el, y por ello han creado el Parque Memorial de la Paz, donde se encuentra la Cúpula Genbaku o de la bomba atómica, que hoy día es un icono del país. 

A pesar de que no es una visita fácil emocionalmente hablando, merece muchísimo la pena recorrer el parque y cada una de sus esculturas recordatorio, además del Espacio Memorial por las víctimas y el Museo de la Paz, puesto que en su conjunto sirven de aproximación al hecho histórico y, sobre todo, a sus consecuencias y cómo reaccionó frente a ello el pueblo japonés.

junio 13

Kumano Nachi Taisha

El santuario más famoso del Kumano Kodo (y uno de los más icónicos de Japón)
es el Kumano Nachi Taisha.

Se encuentra situado en medio de la montaña de Nachi, lo cual supone que, para llegar hasta él, hay que realizar un ascenso (y ya sabemos lo que les gustan las escaleras empinadas a los japoneses, jeje). Lo bueno es que existe la posibilidad de llegar casi hasta el punto más alto en autobús (aún faltarían unas cuántas escaleras por sortear para llegar).

La estampa de la pagoda con la cascada de fondo merece el paseo sin dudarlo.

La cascada Nachi-no-Otaki es la más alta de Japón con sus 133 metros de altura.

junio 8

Kumano Kodo

Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2004, los “Sitios sagrados y rutas de peregrinación de los Montes Kii” constituyen hoy día un conjunto de caminos de peregrinación ubicados en la península de Kii (Japón). De los cuatro itinerarios propuestos, nosotros nos decidimos por la Ruta imperial, la que antaño hacían los emperadores, compuesta de cuatro etapas que llevan a dos de los tres templos principales del Kumano kodo, pero cambiando el último día de caminata por la visita al templo restante. 

Comienzo del Kumano Kodo en Takijiri-oji.

Un paisaje habitual del Kumano Kodo.

El camino está amenizado por pequeños templos, casetas donde sellar nuestra credencial y esculturas rodeadas de ofrendas.

¡Las vistas en todo momento son impresionantes!

 

Se trata de un camino muy recomendable, no excesivamente transitado (y eso que lo recorrimos en la Golden Week) y no demasiado complicado (aunque las subidas y bajadas se las traen, que los japoneses parecen no saber lo que son las zetas para hacer cuestas con menos pendiente). Sobre todo sorprende por sus paisajes, de bosques muy densos y pequeñas montañas, su fauna (vimos muchos cangrejos como el de la foto que sigue, alguna culebra, mariposas y pájaros…¡incluso una cabra japonesa que nos recordó mucho al espíritu del bosque de “La princesa Mononoke”! 🙂 ) y por ser una interesante opción para recorrer un Japón algo más desconocido.