julio 29

El valle de los Neandertales

Fue gracias al libro «La vida contada por un sapiens a un neandertal» de Juan José Millás y José Luis Arsuaga que descubrí la existencia de lo que se conoce como el valle de los neandertales.

En esta zona, ubicada en las proximidades del municipio de Pinilla del Valle (situado en el valle alto del río Lozoya), se está trabajando en diversos yacimientos, en los que por ahora se han encontrado restos de plantas y animales, entre los que destacan las hienas y los neandertales. Estos vestigios abarcan desde entre 300.000 y 40.000 años antes de la actualidad, y son un auténtico descubrimiento a nivel nacional e internacional. La suerte fue que las cuevas donde se han encontrado se derruyeron en el pasado, de ahí que aún queden restos analizables (puesto que estaban tapados por el techo de la cueva).

Es de lo más curioso recorrer este valle (que, a día de hoy, también es un auténtico vergel dentro de la Comunidad de Madrid) y pensar que hace miles de años lo habitaron no solo nuestros antepasados, sino también especies como elefantes, leones o hienas. Según nos contaron en la visita, debía de tratarse de una zona especialmente rica, que contaba con agua y vegetación variada dado el carácter alpino de la zona, y es por ello que esporádicamente era habitado por poblaciones de neandertales.

Dentro de poco empezará la nueva temporada de trabajos en la excavación, pero aún se encuentran investigando lo que se ha encontrado en años anteriores, como por ejemplo la zona de «trofeos», un espacio en el que se colocaron cráneos de animales sobre piedras. No se puede saber cuál fue la finalidad de esta sala, pero debajo de alguna de estas piedrecitas se encontraron parte de los restos humanos del yacimiento, unos dientes pertenecientes a un neandertal.

Sin duda merece la pena visitar el lugar, primero porque las explicaciones de los jóvenes encargados son muy completas e ilustrativas y hacen muy interesante las dos horas de ruta en las que no se pueden ver más que paisajes, y segundo porque el espacio en sí es una preciosidad, sin duda uno de los lugares más bonitos de la Comunidad de Madrid.

Valle de los Neandertales, Pinilla del Valle, Madrid.
Julio de 2022
julio 19

Mis lecturas del año 2022 (1/2)

Aunque este año he ido publicando mis lecturas en la cuenta de Instagram lecturas_entre_gatos, me apetece seguir haciendo el recopilatorio en el blog porque tengo la sensación de que perdurará más en el tiempo que lo otro…¡y es que ya llevo 8 años con estos posts! Que se dice pronto, pero se vive (y se lee) más despacio, jeje. Bueno, al lío 🙂 

1. «La escopeta de caza», de Yasushi Inoue. Lectura recomendada por la bibliotecaria de Fundación Japón. Es el primer libro que leo del autor y he de decir que me ha sorprendido gratamente, puesto que no es para nada lo que me esperaba por su título. El protagonista “instrumental” del libro es el autor de un poema sobre un cazador. Tras su publicación en una famosa revista de caza, recibe en su casa una carta del cazador en cuestión, que se ve reflejado en su escrito. Pero este inicio es un mero instrumento para contar la verdadera historia de su auténtico protagonista, el cazador, visto a través de las cartas de su mujer, su amante y la hija de su amante. Es una lectura fácil y con una presentación original. 

Fukushima. Vivir El Desastre (Satori Actual) : Takashi Sasaki: Amazon.es: Libros2. “Fukushima. Vivir el desastre”, de Takashi Sasaki. Otro préstamo de la biblioteca de Fundación Japón, pero este lo elegí porque me interesaba el tema, sobre todo tras leer un artículo que salió en la revista The passenger: Japón y haber visto la película “El teléfono del viento”. Este volumen incluye los posts que el profesor Sasaki fue publicando en su blog durante los meses posteriores al terremoto que ocasionó el accidente nuclear de Fukushima. Sus escritos relatan su día a día y reflexiones sobre la gestión de la situación por parte del Gobierno; del terror y desconcierto inicial, el autor irá evolucionando hacia una crítica sobre cómo se han establecido las áreas de peligro y lo que esto supone (cierre de comercios y servicios públicos, traslado de habitantes cuyas casas se han visto afectadas a refugios, etc). Me ha gustado conocer la opinión disconforme sobre cómo se hicieron las cosas (parece que no hay tantas voces que contradigan lo que se hace oficialmente allí), aunque a ratos se hace demasiado reiterativo, pero el profesor Sasaki, un viejo grumpy en toda regla, me ha caído bien. Una lectura recomendable para los interesados en el desastre de Fukushima.

3. “Mortal y rosa”, de Francisco Umbral. Cuando vi el documental “Anatomía de un dandy” descubrí nuevas facetas de este autor que aún no había leído. Lo que más me impactó fue su construcción de un personaje al que dio vida con soltura, una imagen de sí mismo de cara a los demás que ocultaba muchas cosas, pero esa máscara se rompió en el momento en que perdió a su hijo siendo aún pequeño. Fue entonces cuando escribió “Mortal y rosa”, una recopilación de reflexiones más que un texto conjunto, en los que trata temas como la percepción humana a través de los sentidos, la concepción de la literatura, la observación del mundo desde los ojos de su hijo, etc. Sus pensamientos (a veces vulgares, otras ilustrados) son pura poesía. Al leerle sientes que no debía costarle mucho hilar las palabras como lo hacía, aunque dudas si aquello es imagen o realidad, personaje o persona. Como amante de la palabra escrita, creo que merece la pena leer algo suyo, aunque no es mi tipo de lectura preferido ni comulgue con mucho de lo que transmite (todos los extractos que hablan sobre la mujer me han parecido bastante desagradables).

4. “Indigno de ser humano”, de Osamu Dazai. Relectura de esta célebre obra de la literatura japonesa con motivo de la primera sesión del Club de lectura de la biblioteca de Fundación Japón en su ciclo Raros. Esta obra, publicada en Japón pocos meses antes del suicidio del autor con casi 40 años, cuenta la historia de Yozo, un joven estudiante de provincias que ha pasado su vida tratando de agradar a los demás, fingiendo ser una persona que no es. Mientras en su interior crecen la vergüenza y el asco hacia sí mismo y el miedo a ser descubierto, Yozo no puede evitar llevar una vida cada vez más reprobable. En una especie de huida hacia el infierno, abandonará sus estudios y vivirá a costa de las mujeres que le aman, que inexplicablemente pagarán sus vicios y adicciones sin rechistar. Parece ser que hay mucho del propio Osamu Dazai en este libro, e imagino que el contexto histórico en el que fue escrito (tras la II Guerra Mundial) también tuvo que ver en la sensación de desesperación que transmite la obra. Una lectura interesante.

Piranesi (Salamandra Narrativa) : Clarke, Susanna: Amazon.es: Libros5. “Piranesi”, de Susanna Clarke. Préstamo de mi hermano Joaquín, decidí proponerlo como lectura para Fe de erratas. El protagonista de esta novela, llamémosle Piranesi, vive en lo que podría ser un palacio, lleno de salas y estas, a su vez, repletas de esculturas. Es un espacio que parece dividirse en tres alturas: la inferior es de las mareas, la intermedia es la terrenal y la superior de los cielos. Desde que recuerda, Piranesi se ha dedicado a recorrer y descubrir todas esas salas, buscando en ellas alimento y compañía animal. Tan solo se encuentra ocasionalmente con el Otro, una persona dedicada a la búsqueda de los saberes de los antiguos, que parece poco adaptada a ese entorno pero aún así cuenta con herramientas que él no posee. Pero la tranquilidad de Piranesi se verá truncada debido a la aparición del Profeta y el descubrimiento de unos diarios que no recuerda haber escrito. ¿Quién es Piranesi y qué hace en ese lugar? Aunque las primeras páginas del libro me parecieron algo arduas de leer, no tardé mucho en entrar en la historia y no querer parar de leer. Una historia que parece sencilla pero teje una red de eventos que te atrapan, además de contar con un protagonista excepcional. Muy recomendable como lectura para evadirse y soñar otros mundos y posibilidades.

6. “Ser gato”, de Edgar Borges. Desde hacía tiempo quería leer algo de este autor, así que este librito que me cayó en Reyes me vino que ni pintado. A pesar del título, este texto no va tanto de ser gato como de la ilusión por ser alguna otra cosa. Escrito a modo de breves poesías líricas, ilustradas con unos collages muy interesantes, al leerlo uno parece verse empujado a huir, aunque sea una huida imposible, por ser un eterno retorno al principio. Yo también querría ser gato y vivir el momento, ser uno con el paisaje que observo detrás de la ventana. Pero me tengo que conformar con ser yo, para bien o para mal.

7. “Pureza”, de Jonathan Franzen. En mi lista de pendientes estaba esta novela de Franzen publicada en 2015, y aprovechando que este año ha sacado tocho nuevo, me decidí a leerlo. Como en todas las novelas de Franzen, hay una pluralidad de protagonistas, pero todos ellos orbitan en torno a la historia de Purity, una chica en su veintena que se encuentra algo perdida. En su camino a descubrir la identidad de su padre, pasará por un piso compartido con gente peculiar, un viaje a Bolivia para trabajar con Andreas, un famoso informante al estilo Snowden, y volverá a Estados Unidos para trabajar como periodista de investigación, donde por fin sabrá quién es su padre. Como me ha pasado con otros libros del autor, he estado muy enganchada a la historia, incluso la individual de algún personaje que al principio no me atraía tanto ha acabado gustándome. En este libro Franzen vuelve a demostrar su maestría hilando historias, incluso con saltos temporales, y aunque me parece que se está suavizando con los años, sigue presentando una visión algo turbia de Estados Unidos en particular y del ser humano en general. Una lectura muy recomendable.

la vida contada por un sapiens a un neandertal-juan jose millas-juan luis arsuaga-97884204396558. “La vida contada por un sapiens a un neandertal”, de Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga. Este libro es un ensayo dividido en capítulos, uno por cada encuentro que han tenido desde que se conocieron Millás y Arsuaga. Su relación empieza con el fin de escribir este libro, poniendo Arsuaga su conocimiento sobre nuestros antecesores y Millás haciendo las veces de transcriptor o, en cierto modo, traductor de lo que le enseña el antropólogo, incluyendo sus propias reflexiones al respecto. Desde cómo influye el cambio de alimentación en los cambios de la fisionomía, pasando por el arte rupestre, el tamaño del cerebro o la domesticación del ser humano, el libro sirve como presentación básica, apta para cualquier tipo de lector, a los estudios sobre la evolución humana, además de sernos de gran ayuda para entendernos un poco más. En definitiva, se trata de un ensayo ameno y simpático, en el que logramos empatizar con el punto de vista neandertal de Millás y deslumbrarnos junto a él con la sapiencia de Arsuaga.

9. “La viña de uvas negras”, de Livia de Stefani. Libro de la editorial Altamarea, que además de tener ediciones chulísimas, publican a autoras italianas que tengo pendiente descubrir. Este es el caso de Livia de Stefani, autora siciliana de mediados del XX. El libro relata la historia de un agricultor venido a más gracias a la mafia siciliana. Sus andanzas comenzarán en Cinisi, donde vivirá con una prostituta a la que no querrá esposar por su condición, pero a la que hará 6 hijos para demostrar su hombría. Eso sí, al no estar casados y para no dar que hablar, se los entregará a distintas familias para que cuiden de ellos. Pasados los años, y una vez se ha hecho un nombre, Casimiro volverá a su aldea natal, donde tiene su viña de uvas negras, y lo hará llevándose a sus hijos a pesar de su reticencia. Si bien me ha sorprendido gratamente cómo está escrito el libro (con descripciones muy reales y transmitiendo esa aridez del entorno), no he acabado de entender qué quería contar la autora. Por supuesto transmite lo opresivo de ese ambiente y la omnipotencia del padre de familia frente al resto, pero me parece que está algo mal estructurado.

10. “Golpéate el corazón”, de Amélie Nothomb. Con esta autora me pasa que he disfrutado mucho con algunas de sus obras pero otras me han dejado más bien indiferente, quizás por cansancio al ver semejanzas entre sus obras y cierto aire pedante. Quise darle otra oportunidad y de nuevo me he visto sumergida en una escritura ágil y directa que me enganchó como en el pasado, aunque atrayéndome algo menos en cuanto a lo narrado. En esta ocasión la novela está protagonizada por Diane, una hija no querida debido a la envidia que siente su madre por quitarle protagonismo. La cuestión es que después tendrá más hermanos y la protagonista verá cómo su madre sí les quiere, lo que crea en ella un profundo trastorno. Con tal solo 9 años decide irse a vivir con sus abuelos y alejarse lo más posible de su familia. Posteriormente estudiará cardiología, donde tomará como mentora a una profesora a la que idolatrará, quizás intentando cubrir ese vacío que su madre no llenó, pero no podrá continuar huyendo de sus demonios por siempre…Una novela sobre relaciones tóxicas entre mujeres, que no es de las mejores de la autora pero que consigue enganchar al lector.

11. “La vida ante sí”, de Romain Gary. Préstamo de mi compañera de foto Guadalupe, que me lo recomendó por ser uno de los libros que más le había impactado de los últimos años. El libro relata la historia de Momo, un niño árabe que vive en un barrio de Paris bajo la tutela de Rosa, una señora judía que huyó de la Alemania nazi y tuvo que vivir de la prostitución hasta que fue ya muy mayor para dedicarse al oficio. Desde entonces se dedica a cuidar a los hijos de otras prostitutas, que le dan algo de dinero para que se haga cargo de ellos. En su día a día, Momo tendrá que buscarse la vida, haciéndose invitar a comer por prostitutas o policías, colándose en el cine o robando ropa que no es de su talla en cualquier tienda. A su alrededor orbitan otros personajes, como el médico en cuya consulta le gusta estar porque le tranquiliza pensar que alguien se preocupa por él, el vendedor de alfombras que le enseña a amar la lectura y que se está quedando ciego, o Lola la travesti que les cuida cuando Rosa enferma. Aunque el libro trate temas muy duros y vidas muy complicadas, como la visión que tenemos de ellos es a través de los ojos de Momo son algo más sobre llevables, resultando incluso divertidas por cómo lo cuenta él. Muy recomendable.

12. “Primera persona del singular”, de Haruki Murakami. Lectura para el club de Fe de erratas. Desde siempre he sido muy fan de Murakami, me gustan su estilo melancólico y algo onírico, pero sus últimas obras me han convencido menos, y este conjunto de relatos ha terminado por confirmármelo. Que al ser historias cortas alguna se ha salvado, pero hay dos o tres en las que predomina un tufillo a señoro fino fino, jeje. Quitando esos relatos concretos, sí que he encontrado también al Murakami que me gusta en otros, como el del chaval que se encuentra con un anciano en un parque que le habla de los círculos concéntricos que conforman todo o el del viejo hostal en el que trabaja un mono haciendo el mantenimiento. Así que tras leer este nuevo volumen me queda una sensación agridulce, porque por un lado sí que he encontrado a “mi Murakami”, pero por otro me he descubierto cabreándome por el papel instrumental de la mujer en sus relatos, el cual, por cierto, no es nuevo en su obra.

13. “Pueblo”, de Javier Ros. Lectura recomendada por el bibliotecario de las Mediateca Miguel Delibes de Alcobendas. Como reza su propio título, la historia está ambientada en un pueblo que podría ser cualquiera de la geografía española (bueno, cualquiera en el que aún queden suficientes habitantes como para tener una biblioteca y un instituto con unos pocos alumnos), con su aumento estival de habitantes, tardes tórridas de comer pipas a la sombra de los árboles del paseo y verbena para las fiestas de agosto. Los protagonistas son un grupo de chavales que esperan la llegada del verano por el cambio de aires con la llegada de los amigos que vuelven, aunque realmente no cambie nada, puesto que el poso de tristeza y violencia en el que habitan permanece incólume. Un acontecimiento inesperado desencadenará varios hechos que harán el verano que relata el libro inigualable: sesiones de ouija y conversaciones con los espíritus, incriminación y abuso de poder, descubrimiento de los túneles subterráneos que recorren toda la ciudad, etc., para llegar de nuevo al fin del verano con el cierre de las fiestas. Me ha resultado una lectura ágil, con muchos elementos reconocibles de mi infancia/adolescencia (aun no teniendo pueblo).

14. “Idéntico al ser humano”, de Kobo Abe. Último libro del ciclo “Raros” del Club de lectura de la biblioteca de Fundación Japón y primero que leo de este autor, al que ya le tenía ganas por tratarse de un exponente de literatura “extraña”. En este libro Abe nos presenta la historia de un periodista que tiene un programa de radio de relativo éxito en el que se comunica con un supuesto marciano. En el momento en el que un cohete es enviado a Marte, nuestro protagonista teme por su futuro laboral, puesto que no podría mantener diálogos ficticios en caso de existir verdaderos marcianos. Mientras vive esta crisis, un supuesto fan le visita en su domicilio, haciéndose pasar por un verdadero marciano que ha adoptado forma humana (de ahí el título del libro). Precedido por una llamada de la mujer de dicho individuo avisando de que se trata de un loco con delirios que se vuelve violento si no se le sigue el rollo, nuestro protagonista se verá inmerso en una asfixiante situación: la de no poder llevar la contraria a su visitante, sin que parezca que le da la razón porque sí. Pero el supuesto marciano no aparenta ser ningún loco, defiende su postura con serenidad y consigue desmontar todas las objeciones del protagonista. El lector, al igual que el protagonista, se ve inmerso en una confusión lógica en la es imposible saber qué es realidad y qué es ficción, lo cual la convirtió en una lectura sorprendente. Al mismo tiempo me ha parecido un libro agobiante, con su ritmo reiterativo el autor consigue que te sientas tan encerrado como el protagonista, sin visos de poder escapar de una situación en la que nada parece real. 

Fátima (Teatro) : Álvarez Gómez, Hugo: Amazon.es: Libros15. “Fátima”, de Hugo Álvarez Gómez. Segunda obra de la Colección “Teatro” del autor (pero que no es la segunda que escribió si seguimos el orden temporal). Esta es una de mis obras preferidas, en su día tuve la suerte de ver el montaje y me pareció que estaba genial, con unas actuaciones estupendas de El dilema teatro y un guion brutal. La obra comienza con el personaje de la hermana Claridad contando el milagro del que fue testigo en un programa de televisión. Cuando era pequeña vivía junto a sus primos y otros niños en una zona muy pobre, donde tenían que trabajar picando piedra o vendiendo flores para sobrevivir. Un día una pareja de italianos se interesa por sus primos y muestra intenciones de adoptarlos, pero casualmente, antes de que se vayan, Tima (así se llamaba la hermana Claridad antes de ser monja) tiene una visión, y en ella Él les pide que se queden y sacrifiquen sus vidas por su obra como ejemplo de virtud. En ese momento los tres niños dedican su existencia a predicar la obra del Señor, hasta el día en que le son confesados tres acontecimientos…De vuelta al plató, la presentadora pondrá en duda toda la historia de la hermana Claridad, puesto que cuenta con documentos que demuestran ciertas incongruencias en la historia. Pero, ¿hay algo de realidad en este supuesto milagro o es tan solo la historia de una niña que no quería quedarse sola? La lectura de Fátima me ha resultado muy amena y atrayente, incluso habiendo visto la obra (me acordaba de ciertas cosas) no podía parar de leer porque quería saber cómo iba a evolucionar la historia. ¡Muy recomendable!259 SALTOS, UNO INMORTAL | Traficantes de Sueños

16. “259 saltos, uno inmortal”, de Alicia Kozameh. Tenía muchas ganas de leer este libro porque es el primero que publica Barbarie editora, proyecto de mi amiga Sonia. Este libro relata la experiencia del exilio de la autora, que se vio obligada a irse de su Argentina natal por su condición de “enemiga de la dictadura”, pero no es exactamente una autobiografía, tampoco ficción, poesía o ensayo. A modo de género híbrido, la autora estructura el texto en saltos, que son algo así como ideas o reflexiones que pueden ocupar desde una palabra hasta varias páginas. Y, dando saltos, avanzamos en sus vivencias y reflexiones durante el tiempo que estuvo exiliada en Los Ángeles, desde la pérdida de raíces o la dificultad de manejarse sin saber el idioma, pasando por sus impresiones acerca de la vida estadounidense, el encuentro con personas que se intentan aprovechar de su situación, o las que sienten piedad y quieren ayudarla. Huyendo del pasado y viéndose obligada a construir un presente no elegido, la protagonista tendrá que asumir que sus posibilidades laborales se ven reducidas a hacer de asistenta o cuidar niños, y esto, junto al continuo recuerdo de lo que dejó, sus vivencias en la cárcel argentina, la sensación de que ya nada es como era porque ella misma es una persona diferente, etc. convierte su existencia en un “no-yo”, una especie de sombra de lo que se fue. Para terminar diré que esta es una lectura a la que posiblemente no hubiera llegado si no fuese por estar publicado en Barbarie editora, pero me alegro de que así haya sido. Porque aunque ha habido algunos saltos que no he entendido, también he encontrado otros que me han transmitido muchas cosas. Sin lugar a dudas, es una lectura con enjundia 😉

17. “Mamut”, de Eva Baltasar. Último libro del tríptico de la autora tras “Permafrost” y “Boulder”, obras que leí en su momento y que me llamaron la atención sobre todo por el lenguaje poético que utiliza y por el protagonismo de mujeres «incómodas», diferentes en cuanto a su modo de pensar y vivir. En este libro la protagonista es una estudiante de Sociología que quiere ser madre soltera. Tras sopesar sus escasas opciones laborales cuando se termina su beca en la universidad, decide cambiar de vida e irse desde Barcelona a vivir a un pueblo perdido de la mano de Dios. Logra encontrar un alojamiento austero y aislado a un precio económico, y trata de ganarse la vida trabajando los fines de semana en el bar del pueblo y limpiando la casa del pastor. La protagonista es una persona peculiar, amante de la soledad y las relaciones distantes que favorecen los silencios que simplemente busca su lugar en el mundo. Y, sin que parezca que le pasen muchas cosas, sí que avanza en esa búsqueda, lo cual se intuye por su adaptación a los ritmos de la naturaleza y su capacidad para vivir con lo mínimo, aceptando incluso las pulgas y el olor a estiércol que lo impregna todo. Al igual que me pasó con los anteriores libros de la autora, prácticamente me lo he bebido, en dos sentadas me lo he terminado, y posiblemente sea el que más me ha gustado de los tres. Como única pega diría que me parece que el personaje de la primera parte del libro no tiene mucho que ver con el de la segunda.

18. “Consecuencias naturales”, de Elia Baceló. Préstamo de mi amiga Miriam, se trata de uno de los clásicos de la ciencia ficción española. La premisa con la que empieza el libro no podría ser mejor: una estación espacial humana va a recibir la visita de una nave, y Nico Andrade quiere ser el primer humano en acostarse con una alienígena. Suerte la suya el que los Xhroll tengan una apariencia bastante similar a la humana, y a su favor juega que sean seres que no se andan con rodeos. Pero resulta que en ese intercambio sexual quién queda embarazado es él y no ella. Tras el shock inicial para el grupo humano, llega el momento de tomar decisiones políticas. Así, Nico deberá viajar al planeta Xhroll junto a una acompañante humana, Charlie, hasta que dé a luz a la criatura. En este viaje Charlie tiene la misión de ampliar los conocimientos sobre la otra especie y su planeta, sobre todo gracias a la ayuda de la extraterrestre que implantó la criatura, mientras que Nico seguirá lamentando su suerte y experimentando los síntomas característicos de un embarazo. Las cordiales relaciones se truncarán en un determinado momento, poniéndose sobre la mesa las verdaderas intenciones de los Xhroll con respecto a los humanos. Si bien la premisa inicial me pareció brutal, el desarrollo de la historia pierde un poco de interés, aunque ahonda en profundidad en cuanto a los debates sobre feminismo e igualdad patentes en el libro y lo hace desde un tono humorístico muy acertado.

19. “Las gratitudes”, de Delphine de Vigan. Libro escrito a tres voces: la de Michka Seld, una anciana a la que acaban de diagnosticar afasia y que se ve obligada a ir a vivir a una residencia, la de Marie, una especie de ahijada de Michka, y la de Jérôme, el logopeda de la residencia. A lo largo de este breve pero intenso libro, iremos conociendo a estos tres personajes, pero muy especialmente a Michka, que es el elemento central del relato y a quién llegamos a coger más cariño. Mientras van pasando las páginas, se hace patente la evolución de su enfermedad, a la que temeremos como ella porque todo se vuelva difuso al no poder ponerle nombre. El título hace referencia a la gratitud que siente Michka por aquella pareja que le acogió durante el auge del nazismo y a la que debe su vida, pero también la que siente Marie por la ayuda que Michka le ha brindado a lo largo de los años, o la de Jérôme también por Michka al devolverle la sensación de importarle a alguien. La lectura me ha resultado muy sencilla a pesar de la temática, y creo que ha sido porque está muy bien escrito, además de ser un texto ágil por estar contado a través de tres voces. 

En la casa de los sueños: 1049 (Panorama de narrativas) : Machado, Carmen Maria, Salas Rodríguez, Laura: Amazon.es: Libros20. “En la casa de los sueños”, de Carmen María Machado. Otra lectura recomendada por Miriam, que suele acertar con sus propuestas (como ha sido el caso). En este libro, a modo testimonial, la autora nos cuenta la relación tóxica que mantuvo con su primera novia. Como si fuera un cuento clásico, el principio no podría ser más idílico, inundado por un profundo enamoramiento que ciega esos primeros indicios de que algo no está bien. Hay incluso una casa de los sueños, una pequeña cabaña de estructura circular en la que imaginarán un futuro juntas, pero que terminará siendo un escenario de pesadilla. Como si de su propio Barbazul se tratara, aquella novia no deja de apilar cadáveres (metafóricos) a su alrededor, pero la escritora no sabe cómo escapar de aquello, pues el miedo ha inundado todo su ser. Además de la potencia del relato en sí, lo que hace muy especial a este libro es que parezca un género híbrido, entre ficción y ensayo, incluyendo referencias a otros textos o canciones sobre el maltrato, y también reflexiones sobre las relaciones de abuso en parejas queer, para muchos inimaginables. De hecho la autora habla en cierto momento de cómo se resta importancia a lo que siente, por el hecho de ser mujer y porque su historia no puede ser verdad, o puede ser que tan solo esté exagerando, ya que aceptarlo supondría que en las relaciones lésbicas se reproducen situaciones similares a las de las parejas heterosexuales. Además del propio título, hay otras tantas referencias a cuentos clásicos y múltiples notas al pie que redirigen a un índice de motivos y elementos existentes en los cuentos, encontrándose muchas de las vivencias de la autora dentro de ese listado. En resumen, hacía tiempo que no me enganchaba tanto a una lectura, así que no puedo hacer otra cosa que recomendarlo…bueno, y buscar más obras de la autora que leer, claro 🙂

21. “¿Se puede separar la obra del autor?”, de Gisèle Sapiro. Lectura para el club Fe de erratas, este ensayo trata sobre el binomio obra/autoría y el debate sobre si se pueden separar la una de la otra o si bien son indivisibles, haciéndose preguntas genéricas como si es legítimo proyectar sobre la obra los comportamientos censurables o las aberraciones ideológicas de un creador, y también otras más concretas y personalizadas como si tendría que haberse retirado el Premio Nobel a Peter Handke por la posición que adoptó en la guerra de Yugoslavia o si merecía Polanski el reconocimiento del cine francés a pesar de las acusaciones de abuso sexual. Para tratar estos temas, la autora divide el libro en dos partes: en la primera analiza a nivel teórico la relación obra/autor, semejanzas entre lo narrado y la vida de los autores y el conocimiento sobre la intencionalidad de la obra, y en la segunda analiza casos concretos de autores escandalosos. El problema de este ensayo es que no se moja nada. Es decir, te plantea una serie de preguntas que no llega a contestar, tan solo recopila lo sucedido en los distintos casos prácticos. A pesar de que los ensayos suelen gustarme, he de reconocer que este me ha costado muchísimo, no sé si es porque no era momento de adentrarme en estos vericuetos o si bien es que el modo de desarrollar las ideas no ha terminado de convencerme, pero sin duda es una lectura que ha pasado por mí sin pena ni gloria.

La mujer de la arena (Siruela/Bolsillo) : Abe, Kôbô, Sakai, Kazuya: Amazon.es: Libros22. “La mujer de arena”, de Kobo Abe. Como “Idéntico al ser humano” me pareció muy interesante, me apeteció probar con otra de las obras del autor. El libro comienza con una desaparición, la del protagonista, un hombre de mediana edad cuya afición son los insectos, y por ese motivo viaja a una zona de playa de Japón, en cuyas dunas cree que encontrará un tipo de escarabajo. Cuando llega a ese lugar no encuentra lo que busca, solo un clima asfixiante y muchísima arena. Al perder el autobús de vuelta tiene que quedarse allí a pasar la noche, y los aldeanos le llevan a casa de una mujer viuda para que le aloje. En ese momento empieza la pesadilla. El protagonista se da cuenta de que aquella gente vive sometida a la arena, que se cuela por cualquier resquicio dentro de las casas, y es por ello que tienen que quitar cubos y cubos de arena cada noche. A la mañana siguiente el protagonista descubrirá que la escalera por la que había accedido a aquella casa ya no está, y las dunas le impiden escapar de aquella prisión de arena y la mujer que habita en ella. El estado de ánimo del protagonista pasará de la rebeldía a la desesperación, planificará diversas estrategias para intentar escapar de allí, hasta llegar a un punto en el que su rutina se convierta en normalidad. La lectura ha sido de lo más atrayente, no podía parar de leer porque quería saber cómo iba a evolucionar la historia, y, al mismo tiempo, sentía un agobio creciente por la situación, incluso hasta el punto de llegar a sentir en mi boca la omnipresente arena. Muy recomendable.

23. “La mujer helada”, de Annie Ernaux. Como me suele pasar habitualmente, fui a devolver libros a la biblioteca y me acabé llevando este aunque no quería coger nada…Ha sido una lectura curiosa, que me ha sorprendido por el modo de narración, porque son como unas memorias escritas de corrido vistas desde la perspectiva adulta. Un compendio de recuerdos de vida, de cómo eran los padres de la protagonista y su vida con ellos, la poca claridad de roles hombre/mujer que tuvo en casa, sus aspiraciones de futuro frente a la realidad de sus compañeras de clase y sus madres. Después llega la adolescencia, con su desinterés característico por los estudios pero interés creciente por los hombres, aleccionamiento en el instituto para que lleguen a convertirse en buenas esposas y madres, cierta rebeldía frente a lo establecido. Conoce a un chico que parece compartir ese pensamiento de igualdad, pero cuando decide compartir su vida con él se da cuenta de que realmente no existe el reparto de tareas, que se asumen suyas por el simple hecho de ser mujer; a un lado quedan olvidadas su tesina y su oposición a maestra, mientras la carrera profesional de su marido sigue en ascenso: “eso es lo importante”, es el mensaje que le transmite la sociedad. Así, la protagonista se ve inmersa en la que pensaba sería su peor pesadilla, aislada como esposa y madre que ha perdido su apellido, sus aspiraciones y la esperanza en conseguir mantener una relación igualitaria. El estoque final llega con el nacimiento del hijo, cuyo cuidado empieza compartiendo, pero que rápidamente pasará a ser tarea exclusiva de ella. Me ha resultado muy duro ver la evolución de la obra y de la protagonista, esa sensación de vida que se te escapa de las manos, de confrontar tus aspiraciones con la realidad es desoladora.

24. “Corazón de Ulises”, de Javier Reverte. Tenía en mi estantería desde hacía años este volumen esperando un posible viaje a Grecia que por fin llegó este mes de mayo. Cuando viajo me suele gustar acercarme al país también literariamente, bien a través de algún libro de viajes, o sino con alguna novela de algún escritor local ambientada allí. En este caso le tocó el turno a Javier Reverte, cuyas crónicas de viaje había leído anteriormente en alguna ocasión. Grecia parece ser uno de sus países predilectos, y hace treinta años realizó este viaje siguiendo los pasos de grandes pensadores y héroes mitológicos o literarios. Así viajó a Ítaca siguiendo a Ulises, a Alejandría (en Egipto) siguiendo a Alejandro Magno, a la isla de Rodas donde una vez estuvo una de las maravillas del mundo antiguo, el Coloso, o incluso hasta la costa turca, donde se encuentran los restos de la antigua Troya (entre otros muchos sitios). En sus viajes, que son de trabajo pero también vitales, se cruzará con viajeros y locales con los que compartirá experiencias que enriquecen su relato. Los párrafos dedicados a su propio viaje se entremezclan con los de documentación histórica o literaria y sus propias reflexiones al respecto, lo cual hace que el texto resulte muy ameno a pesar de su extensión. En este sentido, su prosa facilita el visualizarse en los lugares que describe y experimentar sensaciones parecidas a las suyas, sobre todo en un viaje como este, del que tenemos muchísimos referentes en nuestra Historia y nuestra Cultura occidental. Realmente ha sido una lectura ideal para mi viaje, aunque sí tiene una pega, y es que se nota que el autor es “de otra época” y algunos de sus comentarios, sobre todo los referentes a mujeres, son un poco rancietes.

25. “Lugar seguro”, de Isaac Rosa. En La noche de los libros de este año asistí a una conferencia sobre “Utopías y distopías de ciudad” en la que estuvieron Isaac Rosa, Lara Moreno y Sergio C. Fanjul. Fue una charla muy interesante en la que se habló sobre el uso de la distopía actualmente como género catastrofista, mientras que la utopía ha quedado relegada como género no de lo deseable, sino de lo imposible. Aprovechando el evento, me hice con este libro. El protagonista de la novela, Segismundo García Segundo, es un emprendedor de poca monta que se intenta ganar la vida vendiendo “lugares seguros” (cajas herméticas construidas en trasteros, habitaciones o plazas de garaje) a la gente aprovechando esa actitud que parece cada vez más generalizada de miedo al desastre o al vecino. El caso es que, aunque su negocio parece tener éxito, no le dan crédito en el banco, cree él porque su padre está en la cárcel por haber estafado con la cadena de clínicas dentales que montó, o también podría ser porque el banquero es casualmente un botijero, que es como se llama en la novela a aquellos que aún creen en la salvación de la humanidad volviendo a la vida sencilla y en comunidad. La novela narra un solo día en la vida de Segismundo, ¡pero qué día más largo! Empieza haciendo visitas de trabajo, continúa yendo al instituto de su hijo porque se ha metido en un lío, después le toca buscar a su padre demente que se ha fugado de casa…y, en este trayecto, irá recorriendo no solo distintos rincones de la ciudad (a cada cual peor), sino también sus propios recuerdos y los de su padre. Me ha parecido muy original el estilo con que se narra, por un lado porque está escrita a modo de monólogo del protagonista hacia su padre y es como un fluir de pensamiento en el que se van enlazando ideas y recuerdos, y por otro por el tono que utiliza, que es cómico a pesar de sus vivencias y de la situación que está describiendo, lo cual le da un aire tragicómico muy interesante.

Herbario y antología botánica by Emily Dickinson26. “Herbario & antología botánica”, de Emily Dickinson. Libro regalo de Claudia, que suele sorprenderme con sus presentes literarios ☺️ Además me hizo especial gracia porque Sonia y Olga me regalaron el año pasado una reproducción de una de las páginas de este herbario. Esta preciosa edición recopila una selección de poemas de la autora, traducidos y en su versión original, y además incluye la impresión en alta calidad de varias páginas del herbario de la autora, con sus anotaciones manuscritas y todo, una auténtica pasada. Las poesías incluidas describen el paso de las estaciones, la floración, el trabajo de los insectos, las emociones que transmiten determinadas plantas, etc., y en su mayoría son muy sensoriales, te parece poder oler o sentir lo mismo que sintió Dickinson en el momento de escribirlos. Si bien no soy una experta en poesía, he disfrutado mucho con esta recopilación, porque además la he leído en la primavera, que es la estación perfecta para percibir todos los cambios que describe la autora en sus poemas.

27. “El amor de un idiota”, de Junichiro Tanizaki. Primer libro del ciclo “Amor” del Club de lectura de Fundación Japón, muy bien elegido porque no se trata de una historia de amor al uso. El protagonista es un salaryman que lleva una vida recta en Tokio. A sus 28 años aún no tiene pareja porque no concibe la idea de un matrimonio convencional, así que cuando conoce a Naomi, una joven de 15 años con rasgos occidentales, no puede evitar sentirse atraído por ella. Se propone convertirla en una haikara (una mujer moderna de actitud occidental) digna de ser su esposa. Con el tiempo la relación empieza a desequilibrarse porque Naomi se da cuenta del poder que tiene sobre él, y hace que prácticamente se arruine tratando de mantener como sea su atención. La novela está narrada en primera persona, como si fuera una confesión de Joji explicando lo que ha sido su vida con ella, parece que buscando la compasión del lector. Joji contempla a Naomi como su proyecto, ignorando lo que ella pueda querer o su personalidad, de modo que no extraña nada que la situación le acabe estallando en la cara. Vamos, que Joji no deja de ser una víctima de sí mismo.

28. “Cartas a mi padre”, de Joyce Brandon. Durante el confinamiento aproveché para hacer limpia de mi biblioteca personal, desempolvando libros que no recordaba haber leído para dejarlos en un estante diferente y asegurarme de si quiero o no que formen parte de mi colección. Por fin le tocó el turno a este, un conjunto de cartas que la autora envió a su padre cuando tenía 18 años, al comienzo de la etapa universitaria, siendo también el primer año que vive fuera de casa de su madre (sus padres están divorciados). En las cartas se tratan temas de lo más variopintos, desde porqué ha elegido la carrera de Antropología o porqué los adultos no han cumplido sus sueños hasta su opinión sobre la relación de sus padres, los miedos e inquietudes de las chicas de su edad o los sueños de futuro. Aunque posiblemente la parte más interesante de este libro sea el poder entender de primera mano cómo pensaba y sentía una joven en aquel momento, creo que es una lástima que no se incluyeran también las cartas de respuesta de su padre, a las cual se hace mención en algunos momentos y de las que podemos intuir su contenido, pero creo que habría dado un punto más al conjunto.

Un sonido atronador (ILUSTRADOS) : Bradbury, Ray, Elena Ferrándiz, Colectivo Ray Bradbury CdL: Amazon.es: Libros29. “Un sonido atronador”, de Ray Bradbury. Relato corto que nos sitúa en el año 2055, en el que existen empresas como Time Safari que se encargan de organizar viajes al pasado para cazar animales ya extintos, como el mismísimo Tyrannosaurus Rex. El sistema es muy estricto: los viajeros en el tiempo no pueden salirse del Camino, una plataforma creada por la empresa que trata de no modificar el entorno, y tan solo podrán matar a los animales que los guías les indiquen, y que están previamente marcados con pintura roja. Cualquier cambio podría provocar modificaciones a futuro de esa y muchas otras especies, ya sean plantas o animales. El protagonista es un poco el típico listillo que pone en duda todo lo que les cuenta el guía. Su chulería le dura hasta que ve al Rex, y el impacto es tal que se ve incapaz de disparar su arma. Este incidente será determinante, puesto que la impresión le hace salirse del Camino y el resto de viajeros están a punto de morir por su culpa. Y, de vuelta al 2055, se darán cuenta de que su viaje ha provocado cambios…Bradbury consigue con este relato adelantarse a las investigaciones de su tiempo (¡lo escribió en 1951!) y plantear cuestiones de gran relevancia incluso a día de hoy, por lo que me parece una lectura más que recomendable.

30. “El libro del día del juicio final”, de Connie Willis. Una de mis asignaturas pendientes desde hacía tiempo era leer algo de esta autora, otra de las grandes maestras de la ciencia ficción. Nos situamos en 2054, año en el que la universidad cuenta con una máquina que permite viajar en el tiempo para que los historiadores puedan conocer de primera mano la vida en las épocas que estudian. Este es el caso de la joven Kivrin, que viaja a 1320 para estudiar la época medieval, pero cuando acaba de teletransportarse, el encargado de manejar la máquina no para de decir que algo está mal, aunque tiene fiebre alta y delira, porque resulta ser el primero de muchos afectado por una extraña enfermedad (Willis escribió este libro en 1992, pero supo recrear con bastante exactitud los hechos que vivimos el pasado 2020 en plena pandemia). Mientras su tutor trata de averiguar cuál ha sido el problema, Kivrin llegará enferma a la Edad Media. Narrada a dos tiempos, la historia del presente pandémico y el pasado medieval se va entremezclando para, poco a poco, ir desvelando las incógnitas de ambos tiempos: cómo se originó la pandemia, qué problema hubo con el viaje al pasado, etc. Me ha parecido una historia muy original, que aprovecha la narrativa de viajes en el tiempo para afrontar una situación más humanista y realista de lo que suele ser habitual. Totalmente recomendable.

El libro del día del juicio final eBook : Willis, Connie, Marín Trechera, Rafael: Amazon.es: Tienda Kindle31. “La celda de Próspero. Recuerdos de la isla de Corfú”, de Lawrence Durrell. En este libro Larry recopila las anotaciones y reflexiones que hace sobre la isla, sus habitantes y sus tradiciones, tomadas entre los años 1937 y 1938, año en el que tuvo que huir a Alejandría por la caída de Grecia en la IIª Guerra Mundial. Irá a Corfú con su mujer a reunirse con su familia, lugar donde encontrarán un clima más propicio para la vida que el de la Inglaterra que les vio crecer. Y la verdad es que son unos bon vivant de manual: que si vida disoluta de levantarse tarde y pasar las horas al lado del mar comiendo delicias griegas, que si fiestas con los amigos y picnics nocturnos, que si ahora me apetece dedicarme un rato a escribir…Si bien esperaba encontrarme con un libro algo diferente, más parecido a lo que relataba su hermano en sus libros (me refiero a Gerald Durrell, con la serie de “Mi familia y otros animales”), me ha confirmado la opinión que tenía de Lawrence, y es que es un poco pedante y marisabidillo. Lo cual en realidad podría ser el aire de los viajeros pudientes de aquellos años, pero a día de hoy chirría un poco (sobre todo pensando que lo empezó a escribir teniendo 25 años). Eso sí, como he estado recientemente en la isla me ha gustado conocer las referencias a determinados sitios o hechos, y sí que me han parecido muy apropiadas muchas de sus apreciaciones sobre la belleza natural y arquitectónica de la isla.

32. “Autoficción para el fin de la especie”, de Begoña Méndez. Conocí a esta autora el año pasado cuando leí “El matrimonio anarquista”, y como disfruté mucho de la lectura, no dudé en apuntarme junto a mi amiga Sonia al club de lectura online organizado por las librerías 80 mundos y Agente Secreto. Se trata de un ensayo poético, que reflexiona de un modo algo crudo sobre diversas cuestiones relativas a la mujer, la feminidad, la identidad o el propio cuerpo. Para tratar estos temas, que aparentemente pueden ser cuestiones conceptuales pero que en realidad en este libro se descubren como entes palpables y con forma, la autora habla a través de las voces de otras mujeres, pero no utilizando las palabras de aquellas, sino mimetizándose con su ser, asumiendo su corporeidad y su espíritu y hablando como si lo hicieran ellas sobre los temas que quiere tratar. Así se pone en la piel de Hari (personaje de Solaris), la mujer de Lot, o las protagonistas de las películas “Under the skin” o “Thelma”, y en ese ejercicio radica esa idea de “autoficción” a la que hace referencia el título del libro. Además de lo anterior, también se pone en su propia piel y reflexiona sobre vivencias en primera persona, positivas y negativas, pero que en cualquier caso le ayudan a reflexionar sobre la intrusión y la apropiación del otro. Me pareció una lectura compleja pero interesante.

33. “Tsugumi”, de Banana Yoshimoto. Como esta autora me gusta bastante, trato de leer algo suyo cada cierto tiempo. Esta novela nos cuenta la historia de María, una joven que vive temporalmente en una pensión de su familia en un pueblo costero junto a su madre, su tía y sus dos primas (Tsugumi y Yoko). Su estancia allí es temporal porque su madre es la amante de su padre, y hasta que no consiga arreglar los papeles del divorcio no pueden irse a Tokio a vivir los tres juntos. De este modo, la adolescencia de María transcurre tranquila en un lugar donde el tiempo parece estar detenido. A través del personaje de María iremos descubriendo quién es Tsugumi, su compleja personalidad y carácter fuerte a pesar de su carácter enfermizo. Son múltiples las anécdotas que comparten y que, en su conjunto, conformarán eso que en japonés se conoce como natsukashii, la nostalgia de algo que te hace feliz. Sin ser una historia novedosa con respecto a otras de sus libros, en esta novela Yoshimoto consigue de algún modo transmitirnos esos recuerdos del pasado que todos tenemos, los largos días de verano y las pequeñas anécdotas que constituyen en buena parte quiénes somos. Y es que ahí radica la gracia de la autora, que siempre consigue despertar cierta sensación de recuerdo o nostalgia en el lector.

Silencio administrativo - Mesa, Sara - 978-84-339-1627-3 - Editorial Anagrama34. “Silencio administrativo. La pobreza del laberinto burocrático”, de Sara Mesa. Préstamo de la biblioteca de mi amiga Ana que tenía en lista desde hacía tiempo porque me gusta mucho la autora (aunque aquí en un género totalmente diferente a lo que conocía de ella).En este ensayo Sara Mesa nos traslada un caso real de un grupo de personas que intentaron ayudar a una sin techo con problemas de visión y enferma a recibir ayuda del Estado, y las dificultades con las que se toparon durante todo el proceso. El caso concreto sucedió en Sevilla, pero sin duda podría haber pasado en cualquier otra provincia del Estado español. El primer problema con el que se encuentran es que para solicitar una ayuda necesitas estar empadronado en algún sitio, pero, si no tienes dónde vivir, ¿cómo podrías estar empadronado? Para encontrar la excepción a esta cláusula hay que leerse la ley de pé a pá y entenderla (cuestión que si ya de por sí es ardua para el ciudadano medio, se convierte en un imposible para personas prácticamente sin estudios ni apoyos de ningún tipo), y aún así irán encontrándose con problemas a cada paso que dan. Cada nueva traba implica retrasos en el proceso de tres o cuatro meses, plazos habituales en la Administración pública a los que poco les importa que la vida de una sin techo peligre por lo precario de su estado de salud y la escasa seguridad de su modo de vida. Me ha parecido una lectura totalmente necesaria porque te asombra al mismo tiempo que te horripila, te entristece y te enfada.

35. “Carcoma”, de Layla Martínez. Lectura muy recomendada por Ángel, Sonia y Miriam. El odio es uno de esos sentimientos con raíces profundas que se agarran bien dentro de uno y es casi imposible erradicarlo. Al odio lleva la ira (como diría Yoda, jeje), pero también la envidia, los celos o el rencor, y todos estos elementos parecen ser los cimientos de la casa en la que habitan las tres generaciones de mujeres protagonistas de esta novela junto a todos los fantasmas de su vida. Ambientada en un pueblo donde todos se conocen, la familia protagonista es temida por todos por su fama de brujas que echan el mal de ojo a cualquiera que se cruce en su camino. Ellas, de matrimonios efímeros, subsisten gracias a los «atados» que hacen por encargo para las vecinas, pero también sirven en casa de los señoritos del pueblo, que las desprecian y por ello gustan de tenerlas trabajando en su casa. Entre el relato largo y la novela corta, este libro ahonda en uno como la carcoma, te incita a querer continuar y planta en ti las semillas del miedo y el odio. Muy recomendable.

36.  “Tokyo Vice”, de Jake Adelstein. Ya tenía echado el ojo a este libro antes de ver la serie de HBO basada en él, puesto que reúne varios temas de mi interés como son Japón, la yakuza y el periodismo, pero al final vi primero la serie y luego leí el libro. Se trata de un ensayo escrito en primera persona por un norteamericano que a los veinte años se mudó a Tokio para estudiar en la Universidad de Sophia y, posteriormente, trabajar en uno de los periódicos más famosos de Japón. Fue el primer extranjero en formar parte de su redacción (a mediados de los 90), y quizás por su condición de gaijin consiguió adentrarse en profundidad en los bajos fondos de la metrópolis, investigando asuntos relacionados con negocios de la yakuza, clubes de alterne, cobro de seguros, desapariciones, etc. Tras haber visto la serie es imposible no comparar, pero creo que sí han sabido captar el ambiente que transmite el libro, que sorprende por lo sórdido y violento. Ambas versiones son interesantes para saber cómo se trabaja en los periódicos japoneses, su relación con la policía y los entresijos de una de las bandas mafiosas más famosas del mundo (y que a día de hoy continúa en activo), aunque se trate de una versión «norteamericanizada».

 

 

Librería Rafael Alberti: Piel de hombre | Hubert y Zanzim | NORMA EDITORIAL (COMICS) |

En lo que a cómic/novela gráfica/manga se refiere, este año ganan por goleada a los libros, ¡estoy leyendo muchísimos! Y descubriendo cosas de bastante calidad, he de decir. El año empezó con novelas gráficas francesas como «Piel de hombre», de Hubert y Zanzim (que trata la diferencia de género de un modo muy original) y «Asterix tras las huellas del grifo», de Jean-Yves Ferri y Didier Conrad (que no es lo mismo que con los anteriores autores pero me entretuvo). Siguiendo en el país galo, “La tienda de las ilusiones” de Pascal Rabaté me recordó un poco a Amélie pero en deprimente, mientras que “Castilla drive” de Anthony Pastor parecía estar más bien ambientada en la peli de Fargo, con tanta nieve e intento de asesinato. Otras obras europeas que he leído han sido “Yo maté a Adolf Hitler” de Jason, una distopía curiosa, y “Todavía estoy vivo” de Roberto Saviano y Asaf Hanuka, que es todo lo contrario, más realista imposible (trata sobre la vida que lleva el autor italiano desde que puso el punto de mira sobre la mafia de su país). En contraposición “Santa Bárbara” de Marek Sindelka, Vojtech Masek y Marek Pokorný relata una historia que de tan extravagante parece inventada (una adulta de treinta y tantos años se hace pasar por una niña para estafar a otros) pero está basada en hechos reales.

TODO BAJO EL SOLSi nos movemos a España, este año he descubierto varios autores. De Ana Oncina leí “Just friends”, una historia de amor con estilo manga que me sorprendió; “La isla” de Mayte Alvarado es algo más conceptual, pero preciosa visualmente. Teresa Valero me sorprendió con su historia policíaca “Contrapaso: Los hijos de los otros”, un volumen a la altura de lo que están publicando otros autores europeos actualmente. Lo mismo me pasó con “Carta blanca” de Jordi Lafebre (una historia romántica en la que nos adentramos de adelante hacia atrás) y “El Buscón de las Indias” de Alain Ayroles y Juanjo Guarnido (una aventura ambientada en el Siglo de Oro que casi parece una película). “Todo bajo el sol” de Ana Penyas te teletransporta a un lugar cualquiera de la costa levantina acosado por el urbanismo turístico, mientras que “Carne de cañón”, de Aroha Travé te traslada a cualquier barrio kinki en el que abundan las chonis. Mientras, “Maganta” de Lola Lorente nos recuerda esa etapa de la vida en la que todo el mundo parece juzgarte por no madurar ni saber hacia dónde quieres llevar tu vida. Un problema que no parece que tuviesen en «Soledad. La última alegría» de Tito, más orientado al tema de la España vaciada pero durante la dictadura. En “Encuentros cercanos” Anabel Colazo nos hace dudar de la existencia de entidades extraterrestres, cosa que en “Grito nocturno” de Borja González no hacen porque ya han tenido experiencias sobrenaturales. En “¡Universo!” Albert Monteys nos ambienta directamente en un futuro a todo color en algún planeta del universo, y en “Hoops” de Genie Espinosa sus protagonistas son capaces de viajar a otra realidad alternativa para finalmente darse cuenta de que lo importante es aceptar al otro tal y como es y apoyar siempre a tus amigas. Sin embargo, la protagonista de “Un mundo hostil” de Gakian y Núria Just parece estar sola frente a la dictadura de la imagen en su búsqueda de trabajo como modelo (que finalmente le llevará a ser scort), no como los padres de “Santa Familia” de Eider Rodríguez y Julen Ribas, que no dejan a su hija tomar sus propias decisiones. 

Barrios, bloques y basura – Errata naturae editoresCambiando de género, nacionalidad y estilo, este año también pude leer varias obras de Jeff Lemire, como «Royal city» (3 vol.), que me encantó, o «Un tipo duro», que me pareció algo más típica. También repetí universo Sandman con «Death. The time of your life», de Neil Gaiman, Chris Bach y Mark Bukingham, “Muerte: El alto coste de la vida”, de Neil Gaiman, Chris Bachalo, Mark Bukingham y Dave McKean“The Sandman: Los cazadores de sueños”, de Neil Gaiman y Yoshitaka Amano, todas ellas complementarias a la obra madre y muy recomendables. Hice doblete con Julia Wertz y sus experiencias en Nueva York, más personales en «Whisky & Nueva York» y más de vida en la ciudad o arquitectónicas en “Barrios, bloques y basura” (este último es una pasada). También seguí la trayectoria de Daniel Clowes con sus obras “El Rayo Mortal”“Paciencia” y “David Boring”, siempre con su toque personal, pero a mi modo de ver más acertado y original en los dos primeros casos. Me parece que Adrian Tomine intentaba ser un poco Clowes en «Shortcomings”, pero para mí se quedó en un intento pedante. Por su parte, Seth nos cuenta en “La vida es buena si no te rindes” parte de su historia, aunque no me pareció demasiado interesante (¡lo siento!). Todo lo contrario a lo que me pasó con “Rusty Brown” de Chris Ware, al que hay que reconocer el trabajazo, muy original en cuanto a composición y presentación (a pesar de que el volumen fuese incómodo de leer por el formato…). Otra obra que me pareció muy original es “Aquí” de Richard McGuire, que nos lleva de viaje por la historia del mundo encuadrándonos tan solo en una habitación. También me sorprendió gratamente el integral de “Los Picapiedra”, de Mark Russell y Steve Pugh, puesto que pensaba que me iba a encontrar con las historias de Hanna-Barbera pero en realidad se trataba de una crítica al capitalismo desde la perspectiva de los personajes de entonces. 

Paletos cabrones nº 01 - Jason Aaron,Jason Latour | PlanetadeLibrosMe adentré en universo de vampiros con la trilogía “30 días de noche”, de Ben Templesmith y Steve Niles, y me gustó la idea de la noche permanente como su paraíso en la tierra. También probé con “American Vampire” por eso de que Stephen King participaba en el proyecto junto a Scott Snyder y Rafael Albuquerque, pero la historia no consiguió engancharme. Sin embargo, “Infiel” de Pornsak Pichetshote, Aaron Campbell y José Villarrubia con su edificio repleto de fantasmas racistas sí que me dio miedo, quizás en parte porque iba sin expectativas puesto que no conocía la obra. También de corte violento leí “Paletos cabrones” (4 vol.) de Jason Aaron y Jason Latour, todo un retrato de lo que puede ser la América profunda. Así entiendes cómo pudieron censurar recientemente un cómic como “Género queer: una autobiografía” de Maia Kobabe, en el que le autore explica su propio proceso de transición con el fin de ayudar a todes los que se sientan como elle. También ambientado en EE.UU., en “El asesino de Green River: una historia de detectives real” de Jeff Jensen y Jonathan Case, el autor desarrolla las investigaciones que llevó a cabo su padre a lo largo de los años para detener a un asesino en serie. Y, yendo unas cuántas décadas atrás, me encontré con la historia de “Reyes disfrazados” de James Vance y Dan Burr, ambientada en la Gran Depresión y protagonizada por un niño que se queda huérfano y tiene que buscarse la vida junto a otros vagabundos. 

SNAPDRAGON 01 : Leyh, Kat: Amazon.es: LibrosEn cuanto a obras algo más variopintas, «The last of us: Sueños americanos” de Neil Druckmann, Faith Erin Hicks y Rachelle Rosenberg nos ambienta en el universo del videojuego y nos hace vivir un posible encuentro entre Ellie y las Luciérnagas. Un volumen peculiar fue “En carne viva. Historias” de Koren Shadmi, con relatos cortos algo surrealistas, lo mismo que “Hair shirt” de Patrick McEown, aunque en este caso se trata de una sola historia en la que los protagonistas no consiguen superar sus miedos del pasado y afrontar su relación. Volví a Tillie Walden con su primera obra, “El final del verano”, y me pareció increíble que pudiera hacerla siendo tan joven (¡tenía solo 19 años!). “Laura Dean me ha vuelto a dejar” de Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Connell me gustó menos de lo que pensaba, quizás por lo que comentaba antes de la expectativa, pero aún así el dibujo es una pasada. Probé también con otra obra de Alison Bechdel, “El secreto de la fuerza sobrehumana”, en la que la autora cuenta su experiencia personal en relación al deporte y las obsesiones, pero me pareció demasiado densa y no acabé de empatizar con ella. Y me dejó para la última en este párrafo la genialísima “Snapdragon” de Kat Leyh, una historia preciosa sobre el descubrimiento de uno mismo, la amistad y el valor de no juzgar a los demás por su apariencia. ¡Fundamental!

Júralo por mi: CRIMINAL, UN COMIC DE ED BRUBAKER Y SEAN PHILLIPSHago un punto y aparte para resaltar que este año he tenido la suerte de conocer al grandísimo tándem del género noir conformado por Ed Brubaker y Sean Phillips, a cuyas obras estoy enganchadísima. De ambos he leído la serie «Criminal» (6 vol.), «Cruel summer», «Criminal: Mal momento, mal lugar”, “Gotham noir” y “Reckless” (2 vol., incompleta), todas ellas de carácter detectivesco y con una narración muy audiovisual, rápida y expresiva. 100% recomendables. En este estilo también leí “Parker: el cazador”, de Richard Stark y Darwyn Cooke, pero nada que ver con los anteriores.

En cuanto al cómic super heróico, han caído “Lobezno: Honor” de Chris Claremont y Frank Miller, ambientado en Japón y de fama merecida, “Give me liberty” de Frank Miller y Dave Gibbons, un cómic que me sorprendió para bien hasta que parece que se les va la pinza y ya nada tiene sentido, “Batman: Dark victory” de Jeph Loeb y Tim Sale, que es un clásico del murciélago, y volví a El castigador con «The Punisher: Los esclavistas”, de Garth Ennis y Leandro Fernández, una de sus historias más brutales, sobre todo por el problema real que trata.

Otro género en el que me he iniciado este año es el gekiga, un tipo de manga alternativo de corte realista en el que los protagonistas son personas de baja escala social con vidas bastante dramáticas. Yoshihiro Tatsumi es su gran exponente, y de su pluma he leído las obras “Venga, saca las joyas”“Mujeres”“Goodbye” e “Infierno”. También en este género leí “La chica de los cigarrillos”, de Masahiko Matsumoto, algo más cómico pero también deprimente. Si hubieran sido escritos por entonces, quizás “Mi padre alcohólico es un monstruo” de Mariko Kikuchi y “Acabé hecha un trapo huyendo de la realidad” de Kabi Nagata  podrían haberse incluido en este género por lo dramático de la narración, pero su carácter autobiográfico entre otras cosas hacen que no puedan encasillarse ahí. Otros manga que he leído han sido “Bajo un cielo como unos pantis” (2 vol.) de Shun Umezawa, un conjunto de historias cuyo hilo común es un cierto aire desagradable. Hiroaki Samura, autor de «La espada del inmortal», me sorprendió con “Los carruajes de Bradherley”, una historia ambientada en época victoriana en el que las huérfanas eran utilizadas como tranquilizantes para presos. “Look back” de Tatsuki Fujimoto nos devuelve un presente en el que dos adolescentes cuyas vidas parecen entrelazadas por su pasión por la ilustración de mangas. También volví a leer a Inio Asano con “La chica a la orilla del mar” (2 vol.), que me gustó mucho, y descubrí a Satoshi Kon fuera de la gran pantalla con “Regreso al mar”, una historia con tintes mitológicos y naturalistas. Por último, he disfrutado muchísimo con la serie “Bokko” (11 vol.) de Hideki Mori, la historia de un monje que ayuda a defender ciudades frente a la invasión de otros pueblos.DREAMERS COMIC STORES. BOKKO # 2.

Por último, aunque no menos importante, también me adentré en el manhwa (manga coreano) con “El idiota” (4 vol.) de Kang Full (una historia de amor inocente y preciosa) y con “El gran Catsby” (6 vol.) de Kang Doha (también una historia de amor, pero más triste y complicada). Más relacionado con temas políticos leí “Hierba” de Keum Suk Gendry-Kim, que habla sobre los abusos cometidos por los japoneses cuando invadieron Corea, y “El club de los libros prohibidos” de Kim Hyun Sook, Ko Hyung-Ju y Ryan Estrada, ambientada a finales del siglo pasado durante las revueltas estudiantiles contra el gobierno autoritario del país.

 

(Continuará…)
Categoría: lecturas | DEJA TU HUELLA
julio 13

Delfos

Otro de los lugares míticos de Grecia es Delfos, ubicada en el monte Parnaso y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987. Delfos es famosa por su oráculo, al que acudían gentes de todo el país con ofrendas para las Pitonisas, a las que se hacían consultas y peticiones.

Actualmente el oráculo ya no es tal, aunque aún siguen llegando noticias importantes a quiénes lo visitan…jeje 😉

Delfos, Grecia.
Mayo de 2022