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Mis lecturas del año 2019 (2/2)

(Continuación de este post)

32. «Autoestima», de Marisol Mora y Rosa Mª Raich. Lectura recomendada para trabajar la autoestima desde un punto de vista psicológico, con ejemplos prácticos y explicaciones de conductas. Muy ilustrativo y fácil de leer, recomendable para conocernos un poco más (que nunca está de más).

33. «Tiene que ser aquí», de Maggie O’Farrell. En la Feria del Libro siempre compro algo por recomendación de algún librero, y este ha sido el elegido de este año. Se trata de la historia de una pareja algo particular, compuesta por una famosa actriz que busca el anonimato y un americano en busca de una nueva vida en Irlanda. El libro entrelaza con maestría el relato de su presente común y sus historias pasadas, consiguiendo que quieras saber más acerca de cada uno de los personajes y qué les deparará el futuro. Recomendable.

34. «Las flores perdidas de Alice Hart», de Holly Ringland. Lectura Bookish que relata la vida de Alice Hart desde que es pequeña y vive con sus padres hasta que busca su propio futuro trabajando en un parque nacional en Australia, pasando por la casa de las flores, donde vive con su abuela. Es un best seller internacional y, como tal, se lee con facilidad. Personalmente me ha enganchado y lo he leído con fruición, aunque he de decir que me ha gustado más la primera mitad del libro que la segunda. Cabe destacar las ilustraciones de flores que hay al principio de cada capítulo, una delicia.

35. «El director», de David Jiménez. Préstamo de mi amiga Sonia, se trata de un ensayo sobre las vivencias del que fue director de El Mundo entre los años 2015 y 2016. Un libro de lo más interesante para conocer los entresijos del Periodismo en España y ver cómo chocan las ilusiones del que quiere hacer bien su trabajo contra la realidad de llevar una empresa. Para que antes de echarle la culpa al periodista pensemos en que no deja de ser un asalariado de una empresa con sus propios intereses.

36. «Una educación», de Tara Westover. Apasionante historia autobiográfica sobre la infancia y adolescencia de la autora, de familia mormona. Como soy lega en su cultura e ideario, me ha impactado mucho su concepción de la vida, que implica por ejemplo no creer ni en la educación reglada ni la sanidad, lo cual supone depender del poder curativo de las hierbas o no tener ni idea de la historia de su país. Uno de los mejores libros del año, MUY recomendable.

37. «Poemas para infancias mal curadas», de Luis Ramiro. Segundo poemario del autor que leo. Como el primero me gustó y sorprendió bastante me apetecía probar con otro nuevo y, aunque no está mal, al perder el efecto sorpresa de leerle por primera vez no me gustó tanto como «Te odio como nunca quise a nadie».

Resultado de imagen de las uvas de la ira libro38. «Las uvas de la ira», de John Steinbeck. Obra clásica por la que su autor recibió el premio Pulitzer en 1940 y a la que me animé por recomendación de mi librera de confianza. La novela retrata los movimientos migratorios que experimentó el pueblo americano en la década anterior en busca de trabajo debido a la llegada de la tecnología al campo. A través de la familia protagonista recorreremos la geografía americana en busca de una vida mejor, pero su viaje, que fue el de otros muchos, termina por ser un relato descorazonador que tiene aún hoy plena vigencia. Una lectura indispensable para abrir los ojos y ser más comprensivos con nuestra propia realidad. Posiblemente la mejor lectura del año. 

39. «Feliz final», de Isaac Rosa. Historia a dos voces (él y ella) sobre una ruptura, en la que se reviven su historia de principio a fin, momentos mejores y peores, etc. Planteado a modo de reflexiones pero como si se tratara de un diálogo entre ambos, ofrece al lector una experiencia curiosa: la de poder ser testigo imparcial de la evolución de una pareja. No está mal. 

40. «El vientre vacío», de Noemí López Trujillo. Ensayo que, aparentemente, habla de los deseos de maternidad frustrados, pero cuyo trasfondo impregna toda la realidad actual de precariedad, infantilización permanente, inseguridad, promesas incumplidas, etc. Todo un retrato de actualidad sobre la vida en España de los que estamos en la veintena-treintena.

41. «Senza mai arrivare in cima», de Paolo Cognetti. Novela breve sobre el viaje del autor al Himalaya, a sus cuarenta años, y que supone el cumplimiento de un sueño y el reconocimiento de la propia capacidad de sí mismo y admiración por el mundo que le rodea. Una lectura sencilla para amantes de la contemplación y la montaña.

42. «El mundo», de Juan José Millás. Primera lectura del Club de lectura de las bibliotecas de la CAM, que me hizo volver a Millás, autor del que ya había leído algo antes y me había gustado. En este libro cuenta historias supuestamente autobiográficas de lo más hilarantes, sobre su infancia antes de venir a Madrid, sus vivencias adolescentes y anécdotas de madurez, todo ello rodeado por personajes de lo más variopintos, aunque, en realidad, el mejor personaje es él mismo. Muy recomendable.

43. «La perla», de John Steinbeck. Me animé a leerlo por recomendación de varios compañeros del club de lectura tras decirles que me había encantado «Las uvas de la ira». Es un libro mucho más corto y, a mi parecer, algo más dirigido, como si quisiera dejar bien clara la moraleja de la historia desde el principio. Una historia sobre ricos y pobres, el bien y el mal y la avaricia. No me dio más, como dirían los asturianos, jeje.  un corazon demasiado grande-eider rodriguez-9788439735731

44. «Un corazón demasiado grande», de Eider Rodríguez. Lectura Bookish. Se trata de un libro de relatos ambientados en el País Vasco, protagonizados por personajes que vuelven o que nunca se han ido, o que están pero es como si no estuvieran. En apariencia se trata de historias de vidas sencillas, pero su trasfondo va mucho más allá, hay mucho silencio que dice sin decir, muchos símbolos por desentrañar. Además están muy bien escritos, así que es un libro muy recomendable para acercarse al mundo del relato, sin duda.  

45. «Tu lado del sofá», de Patricia Benito. Regalo de Claudia, se trata de un delicado poemario sobre una despedida y el rescate de los restos que dejó la ruptura, un descubrir la magia de lo cotidiano y recuperarse a una misma encontrándose en las pequeñas cosas que nos gustan. Una lectura muy fresca y ligera.

46. «30 maneras de quitarse el sombrero», de Elvira Lindo. Compendio de 30 mini ensayos protagonizados por mujeres (reales o no) que son un referente para ella y frente a las que hay quitarse el sombrero (como un guiño a las famosas Sinsombrero) por lo que han conseguido/consiguen. Entre ellas nos encontramos por ejemplo a Gloria Fuertes, Vivian Gormick, Mary Beard o la mismísima Pippi Calzaslargas. Una lectura de lo más interesante para saber más sobre aquellas de las que habitualmente no sabemos nada.

47. «Cuentos de verdad», de Medardo Fraile. Segunda lectura del Club de lectura de las bibliotecas de la CAM. Se trata de un recopilatorio de cuentos del autor, prácticamente desconocido en nuestro país a pesar de ser un referente en el mundo del relato fuera de él. Lo que me pasó con este libro es que me cansé por leer los relatos de corrido, y tras la sesión del club de lectura caí en la cuenta de que hay que leer cada relato como si fuese una obra única y deleitarse con ellos. Así en realidad lo habría disfrutado mucho más, porque al comentar los relatos en clase vi que había mucho más allá de lo que estaba escrito.

48. «Los niños del humo», de Aitana Castaño y Alfonso Zapico. Precioso compendio de relatos sobre la vida minera en Asturias, que fue un regalo muy acertado de Jesús. En su mayoría retratan con crudeza la cotidianidad de la vida de quienes trabajan en la mina y quienes esperan que cada día vuelva su padre/marido del trabajo, pero también lo hacen con cariño y algo de humor. Una lectura que merece la pena, sobre todo para los que tenemos parte de nuestro corazón en Asturias.

49. «Barba Azul», de Amélie Nothomb. Tercera lectura del Club de lectura de las bibliotecas de la CAM. Tiempo atrás yo era lectora voraz de la Nothomb, hasta que me cansé y pasé a otra cosa. Pensaba que, retomándola después de un tiempo, volvería a sorprenderme y encantarme como al principio, pero no fue así. Tampoco es que lo aborreciese, pero me pareció algo snob y me sentí muy fuera de la historia. Aún así le agradezco el haberme acercado a la historia de Barba Azul, que me era desconocida hasta entonces.

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50. «Americanah», de Chimamanda Ngozi Adichie. Llevaba bastante tiempo con ganas de leer una de las obras más famosas de la autora, pero quizás por su extensión (ya sabéis que no soy de leer libros muy gordos) me había achantado hasta ahora. El caso es que el libro me enganchó bastante y me acercó a una historia y una cultura totalmente nuevas para mí, la africana. La protagonista del libro pasa su infancia y adolescencia en Nigeria hasta que consigue viajar a Estados Unidos, donde todos esperan una vida mejor. Allí vivirá unos cuantos años, hasta que decide volver a casa, y es en ese momento en el que empieza el libro, de modo que nos iremos moviendo continuamente en el tiempo y el espacio a través de Ifemelu y sus familiares y amigos. MUY recomendable, y, para mí, una de las mejores lecturas del año.

51. «Ofendiditos. Sobre la criminalización de la protesta», de Lucía Lijtmaer. Pequeño ensayo elegido como primera lectura de mi club de lectura paralelo, en el que se desarrolla el concepto de «ofendidito» como usuario de las redes sociales al que se le acusa de quejarse demasiado por defender a los colectivos menos escuchados, lo que es un fenómeno sobre todo a nivel digital pero que también ha pasado a formar parte del discurso de la calle. Me pareció interesante para reflexionar sobre cómo funcionan las redes sociales y la falsedad del puritanismo y la corrección política.   

52. «Gente normal», de Sally Rooney. Lectura Bookish que parece ser uno de los libros más esperados del año. Se trata de la historia de Marianne y Connell, dos compañeros de instituto que mantienen una relación aparentemente tóxica pero que, según evoluciona la historia, parece ser el mejor reflejo de quienes son ambos. El libro, que engancha bastante, tiene como mejor baza a mi modo de ver el presentar a unos personajes algo distintos a lo habitual, que se quieren a pesar de sus rarezas y por eso mismo su relación parece más creíble.  

53. «Apegos feroces», de Vivian Gornick. Ameno retrato autobiográfico de la relación de la autora con su madre, a las que veremos pasear por Manhattan mientras discuten sobre todo tipo de temas debido a su diferente modo de pensar. Una relación como la de cualquier madre con su hija, repleta de reproches, silencios y choque de personalidades, pero también cariño y necesidad de estar juntas.

54. «Los testamentos», de Margaret Atwood. Si bien tenía muchas ganas de leerlo, me habían echado para atrás las críticas que había leído sobre él, y sí, puedo decir que es algo flojo y parece un poco oportunista que salga ahora que la serie ha tenido tanto éxito, pero también me ha parecido entretenido y me ha gustado como las tres historias que relata acaban entrelazándose y llevando el libro a alguna parte. Por momentos me ha mantenido intrigada el desarrollo de la historia, aunque no ha llegado a sorprenderme verdaderamente. 

55. «Aquella orilla nuestra», de Elvira Sastre. Otro poemario (¡no me había dado cuenta de que este año había leído tantos!), este regalo de Gabriela. La edición es preciosa, en tapa dura y con ilustraciones sencillas que cuadran a la perfección con el contenido de los poemas, muy emocionales y descarnados, sinceros y por ello tristes y a la vez muy reales. Sin ser experta en poesía, me ha gustado bastante.

56. «A sangre fría», de Truman Capote. Cuarta lectura del Club de lectura de las bibliotecas de la CAM. Es la segunda vez que lo leo ya que en Periodismo es prácticamente lectura obligatoria, pero lo cierto es que no lo recordaba demasiado y los recuerdos que tenía estaban mezclados con los de la película de Capote. Se trata de una novela de no ficción periodística (de hecho es una de las primeras de este estilo, al que él llamó «novela testimonio») que narra el asesinato de una familia por parte de dos jóvenes, la posterior investigación para encontrarlas, su juicio y desenlace. Para escribir este libro, Capote fue a hablar con los asesinos a la cárcel y otros personajes relacionados con la historia, y lo que se le ha criticado es su supuesto interés en llevar sus testimonios hacia el punto que más podía interesarle, es decir, el entrar a formar parte de la historia como un personaje más. Para mí la historia no ha perdido con el paso de los años, así que también la recomiendo.  

Resultado de imagen de a sangre fria57. «En el corredor de la muerte», de Nacho Carretero. En la estela del libro anterior pero más actual, en este reportaje de no ficción del autor de «Farinha» se trata el caso de Pablo Ibar, condenado a muerte en el año 2000 por un asesinato que no cometió y que aún hoy se encuentra a la espera en el corredor de la muerte. El libro narra la vida de Pablo antes de su acusación, los distintos procesos judiciales que ha vivido, cuenta el apoyo que tiene de su familia y los medios, etc. Una lectura rápida e impactante. 

58. «El decrecimiento explicado con sencillez», de Carlos Taibo. Ensayo introductorio a la teoría del decrecimiento. Frente al capitalismo imperante y nuestro estilo de vida consumista, este libro presenta una opción a nivel teórico para encaminar nuestra existencia hacia un modelo ecológicamente sostenible que, además, nos hará más felices. Una teoría interesante con la que concuerdo en buena parte, pero como me sucede con todas las teorías sobre el papel, me falta un estudio de su aplicación práctica que haya funcionado. Además está escrito de un modo algo panfletario, lo cual no ha terminado de convencerme.

59. «Felicidad», de Mary Lavin. Lectura Bookish compuesta por cuatro relatos de la autora, una de las pioneras en eso de poner a las mujeres como protagonistas hablando de temas de carácter más personal y, aún así, ser considerada como una de las mejores escritoras irlandesas. Es un libro que se lee con facilidad y los relatos tienen cierto encanto, pero es verdad que he leído antes a autoras similares y por eso no me ha parecido especialmente innovador. Aún así me resultó una lectura agradable.

60. «Las brujas de Salem», de Arthur Miller. Segunda lectura de mi otro club de lectura, que nació a raíz de leer «Ofendiditos» porque se hacía mención a lo sucedido en Salem y nos apeteció saber algo más sobre la historia real. Así fue cómo nos acercamos a este texto teatral, que nada más empecé a leer recordé haber visto en teatro hace unos años. La historia, que sigue teniendo vigencia en cuanto a lo que solemos hacer de juzgar sin saber,  pone los pelos de punta por la repercusión que pueden llegar a tener las mentiras. Merece la pena acercarse a la historia aunque no nos sirva para aprender puesto que seguimos cayendo una y otra vez en los mismos errores…

megustaleer - Lo que más me gusta son los monstruos - Emil Ferris

Además, y como no podía ser de otro modo, he leído mucha novela gráfica, aunque menos de la que me gustaría. Este año han caído «Plutana» de Jeff Lemire, Emi Lenox y Jordie Bellaire (curioso), «La ascensión del Gran Mal», de David B. (brutal), «Monstress nº2» de Marjorie Liu y Sana Takeda (qué preciosidad, solo verlo merece la pena), «Una historia de perros viejos» de Manuel H. Martín y Juanma Espinosa (muy western clásico 🙂 ), «Macanudo 13» de Liniers (siempre es un placer), «Fun home» de Alison Bechdel (genial), «Descender 5» de Jeff Lemire y Dustin Ngyen (continúa la saga espacial), «Como si nunca hubieran sido» de Javier Gallego «Crudo» y Juan Gallego (interesante), «Una mujer de la era Showa» de Kazuo Kamimura e Ikki Kajiwara (mola mila), «Solanin» y «Reiraku» de Inio Asano (todo un descubrimiento este autor), «En un rayo de sol» (2 vol.) de Tillie Walden (chulísimo), «Noche oscura. Una historia verídica de Batman» de Paul Dini y Eduardo Risso (entretenido), «Un bollito feliz» de Sarah’s Scribbles (divertido y ligero), «Una arruga en el tiempo» de Madeleine L’Engle (un poco infantil, pero se deja leer), «Lo que más me gusta son los monstruos» de Emil Ferris (ALUCINANTE), «Tú, una bici y la carretera» de Eleanor Davis (me sentí muy identificada, jeje), «Esos días que desaparecen» de Timothé Le Boucher (genial el dibujo y la historia de lo más curiosa), «Seconds» de Bryan Lee O’Malley (bastante entretenido), «Happy» (15 vol.) de Naoki Urasawa (más mainstream que otras de sus obras, pero aún así muy guay), «Cenizas» de Álvaro Ortiz (muy chulo), «Asterios Polyp» de David Mazzocchelli (curioso), «The private eye» de Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente (también curioso) y «Gazpacho agridulce» de Quan Zhou Wu (algo diferente).

Y por último, he seguido suscrita a Ballena Blanca y he apostado por el nuevo proyecto de revista Salvaje, por seguir en el mundo real y leer algo sobre medio ambiente y vida rural.

diciembre 30

Mis lecturas del año 2019 (1/2)

Bienvenidos de nuevo a mi post recopilatorio de lecturas, que ya es tradición en este blog (desde 2015 hasta hoy, ni más ni menos). Al igual que en los últimos años voy a dividir este post en dos

He de reconocer que soy fatal cumpliendo retos, así que por supuesto no he conseguido leerme 4 libros en italiano (me he quedado en tres), y mucho menos los 4 en inglés que me propuse (me he leído uno, ¡jajajaja!), peeeero a cambio he aumentado el número de libros que he leído; de los 47 de 2018 he pasado a la increíble cifra de…¡60 lecturas! Eso son más libros que semanas ha tenido el 2019, jeje. Además, aunque no me aceptaron en el Club de lecturas del Ayuntamiento de Madrid, sí que me cogieron en el último trimestre del año en uno de la Comunidad de Madrid (en el cual espero seguir este año), lo cual ha ayudado a aumentar el número de lecturas, al igual que la suscripción a Bookish que me regalaron por mi cumpleaños (y que me han ampliado estas Navidades, jeje). Y, por si fuera poco, he empezado otro club de lectura con dos amigas y es posible que me meta en otro más con otros amigos, ¡así que un no parar de leer!

Para el 2020 voy a intentar leer algo en italiano (del inglés creo que paso, jeje), continuar con los distintos clubes de lectura y leer más cómics, que este año han quedado un poco relegados en pos de la literatura al uso.

 

Y sin más paso ya al elenco de lecturas anuales:

1.»La vida imaginaria», de Mara Torres. Regalo navideño que realmente no me habría leído si hubiera tenido que hacerme yo con él. La verdad es que no me gustó en exceso, es la típica historia de superación post ruptura, con sus salidas locas con amigas, reflexiones sobre la vida y circunstancias, y, al final, aparición de otro hombre para sustituir la historia anterior. Psé.

2.«Tristana», de Benito Pérez Galdós. Me decidí a leer este clásico por recomendación de Ángel, que me dijo que era muy novedoso para la época en que fue escrito (1892), y la  verdad es que sí, presenta a una joven protagonista cuyas circunstancias le han hecho tener unas ideas distintas sobre la vida a la que está destinada por ser mujer. No cree en el matrimonio y piensa que la mujer debe ser autosuficiente y ganarse la vida con alguna profesión. Lástima que, a pesar del pensamiento innovador (o quizás por eso mismo), el desenlace de la historia es bastante tradicional, como si la protagonista y el lector recibiera un golpe de realidad al terminarlo. Aún así me resultó una lectura sorprendente, y como prueba este extracto:

Eso de que dos que se aman han de volverse iguales, y han de pensar lo mismo, no me cabe a mí en la cabeza. ¡El uno para el otro! ¡Dos en uno! ¡Qué bobadas inventa el egoísmo! ¿A qué esa confusión de caracteres? Sea cada cual como Dios le ha hecho, y siendo distintos, se amarán más. Déjame suelta, no me amarres […]

3.»También esto pasará», de Milena Busquets. No sé por qué tenía este libro en mi lista de lecturas pendientes, el caso es que tuve la misma sensación que viendo «Call me by your name» en lo referente a esas vidas disolutas de gente con dinero a la que no le hace falta trabajar para vivir a tutiplén. Tenía la clara sensación de estar leyendo una historia protagonizada por gente bien, de esa que da un poco de repelús a los que somos gente cualquiera, pero me quedo con la idea de que hay cosas que compartimos todos independientemente de nuestra clase social, como es el dolor por la pérdida de un ser querido. 

4.»Invierno», de Rick Bass. Préstamo de mi amiga Ana que recibí con altas expectativas por sus propias referencias y por tratarse de un libro de Errata Naturae (una de mis editoriales de referencia). Se trata de una historia autobiográfica, en la que el autor relata su cambio de vida junto a su novia, de la ciudad al campo. Me sentí identificada al leer sus sentimientos poéticos acerca del invierno y la vida en el campo, y cualquiera podría verse reflejado en sus dudas y típicas situaciones en las que trata de formar parte del lugar y ser como el resto de lugareños. Totalmente recomendable para evadirse de la vida en ciudad y sumergirse en un invierno que alimenta las ganas de huida.

5.»Contar es escuchar, sobre la escritura, la lectura, la imaginación», de Úrsula K. Le Guin. Un regalo muy acertado de Olga y Sonia (¡cómo me conocen!). Se trata de un conjunto de ensayos de la autora, a la que ya leí en 2017 pero en su faceta de escritora de ciencia ficción. Este libro me ha descubierto otra faceta suya que me ha encantado, en la que demuestra lo mucho que sabe y el amor que siente por la lectura y la escritura, y que además me ha hecho reflexionar sobre la comunicación y la importancia no solo de contar, sino también de escuchar. Aquí una muestra del poder de los libros en el que cree Le Guin.

Leer es un acto sumamente misterioso. En absoluto ha sido reemplazado ni lo será por ninguna forma de visualización. Visualizar algo es una tarea totalmente distinta, con otras recompensas. Un lector crea el libro al leer, le confiere significado al traducir símbolos arbitrarios, letras impresas, en una realidad interior y privada. Leer es un acto creativo. Visionar es algo relativamente pasivo. El espectador que ve una película no crea esa película. Ver una película es dejarse llevar por ella, participar en ella, pasar a formar parte de ella. Quedar absortos. Los lectores devoran libros. Las películas devoran a los espectadores. 

6 y 7.«La muerte del comendador (libros 1 y 2)», de Haruki Murakami. Por fin tuve entre mis manos un nuevo libro de Murakami, otra vez en dos volúmenes (como «1Q84»). He observado que con Murakami me pasa algo curioso, y es que cuando me meto en sus historias siento una especie de volver a casa. Por un lado disfrutas de moverte en terreno conocido, por otro se pierde el factor sorpresa. Así que sí que me gustó, porque me transmitió ese extrañamiento que produce a veces la realidad, pero no me sorprendió en su desarrollo.  Y Llovieron Pájaros.

8. «Y llovieron pájaros», de Jocelyne Saucier. Una de mis lecturas preferidas del año. Cuenta la historia de tres hombres que han decidido vivir en el bosque alejados de la sociedad por distintos motivos que iremos conociendo, sobre todo desde que alguien descubre su escondite y hace que todo cambie. Una oda a la vejez, la independencia y el amor a la naturaleza 🙂  

9. «El mundo feliz. Una apología de la vida falsa», de Luisgé Martín. Un ensayo sobre la felicidad, o más bien sobre la mentira que nos venden bajo ese nombre y que en realidad no es otra cosa que un modo de soportar la vida, que según el propio autor «es, en su esencia, un sumidero de mierda o un acto ridículo». Pero no os penséis que lo hace en plan dramático, es más bien humor negro, así que es bastante entretenido.

10. «Pensamientos desde mi cabaña», de Kamo no Chomei. Un clásico de la literatura japonesa que relata los últimos años de la vida de un monje que decide recluirse a vivir en una cabaña, algo así como el «Walden» de Thoreau pero más poético y contemplativo. Lectura fácil y rápida sin más (me dijo menos que Tanizaki con su «Elogio de la sombra»).

Por último, el corazón11. «Por último, el corazón», de Margaret Atwood. Otra novela distópica de la autora protagonizada por una pareja que, acosada por la crisis, termina viviendo en su coche y, por ese mismo motivo, está dispuesta a aceptar cualquier propuesta, por loca que sea, en busca de esperanza. Es así como pasan a formar parte de Positrón, un proyecto de sociedad en la que se vive un mes tal y como se hacía en la sociedad precrisis (con tu casa unifamiliar y demás lujos) y al siguiente mes se vive en una cárcel donde se llevan a cabo diversos tipos de trabajos. Una premisa curiosa que, en su avance, nos irá descubriendo qué hay detrás de una idea tan estrafalaria y hasta dónde somos capaces de llegar los humanos para sobrevivir. Una de las mejores lecturas del año.  

12. «Manazaru. Una historia de amor», de Hiromi Kawakami. Por casualidad me topé con este libro en la biblioteca y no pude resistirme; con Kawakami siempre me pasa que me parece estar leyendo algo muy delicado, como si fuera un secreto, y por eso hay que cogerlo con mucho cariño y disfrutar cada una de sus páginas. En esta ocasión la historia que relata es la de una mujer cuyo marido desapareció hace tiempo, dejando tan solo tras de sí una palabra, «Manazaru». Muy recomendable para los amantes de las historias íntimas y sencillas. 

13. «El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos», de Eli Pariser. Un ensayo sobre cómo funcionan internet y las redes sociales, el modo en que trabajan sus algoritmos para seleccionar la información que vemos y cómo dirigen nuestro pensamiento. Una lectura muy interesante para reflexionar sobre el modo en que funciona la información hoy día y ser algo más críticos con ella.   

14. «Tierra de mujeres», de María Sánchez. Un regalo de Jesús de lo más acertado puesto que ha sido una de las mejores lecturas del año. Se trata de un ensayo muy personal en primera persona en el que la autora reivindica el papel de la mujer en el campo, habitualmente olvidado cuando se habla del mundo rural, centrándose en las historias de su abuela y su madre. Me gustó especialmente el hecho de que la autora reflexionase sobre cómo siempre había tomado como modelo a su padre y su abuelo, con los que comparte profesión, pero que, al hacerse mayor, se había dado cuenta del papel silencioso que las mujeres de su familia habían tenido en su vida. Muy recomendable.   

15. «Kioto», de Yasunari Kawabata. Historia de una joven, hija adoptiva de un matrimonio que se dedica a la confección de kimonos, que decide conocer la verdad sobre sus padres, que supuestamente la habían abandonado junto a un cerezo en flor. Un libro entretenido y, como siempre tratándose del autor, repleto de belleza.

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16. «Umbra», de Silvia Terrón. Libro de ciencia ficción que plantea un mundo que ha quedado dividido en una zona de sombra y otra de luz. La historia transcurre en Umbra, la zona sin luz, en la que la gente ha perdido la capacidad de emitir sonidos, y nos encontramos con diversos protagonistas que, por unos motivos u otros, están interesados en hacer que algo cambie. Si bien la premisa inicial del libro me resultó genial, al desarrollo le falta algo que mantenga el interés, no sé si porque es muy largo o porque es la primera novela de la autora. Aún así es un libro curioso.

17. «El funeral de Lolita», de Luna de Miguel. Me apeteció leer este libro porque de siempre ha llamado mi atención la historia de Nabokov y la idea de una Lolita que se ha hecho mayor me parecía interesante. El libro se lee rápido y es entretenido, aunque no sé si me terminó de convencer, pero sí que me gustó la complejidad de sentimientos de la protagonista, fruto de la muerte del que la consideró siendo adolescente una Lolita.

18. «La dependienta», de Sayaka Murata. Historia de una joven treintañera japonesa que trabaja como dependienta en un konbini, trabajo que habitualmente se asocia con estudiantes o recién licenciados. Según sus familiares y conocidos, la protagonista es algo rarita, pero lo es porque no está casada y ha preferido mantener un trabajo a tiempo parcial que buscarse algo mejor. Y precisamente en esa diferencia de concepción de la vida y ese choque con lo estricto de la sociedad japonesa reside el encanto de este libro, que para mi ha sido uno de los mejores del año.

19. «Storia della bambina perduta», de Elena Ferrante. Última novela de la Saga de las dos amigas de Elena Ferrante y un cierre perfecto para la misma. Las protagonistas, Elena y Lina, son ya dos mujeres adultas con vidas aparentemente opuestas pero siempre entrelazadas. No cuento nada para no hacer spoilers, pero personalmente creo que estos cuatro libros son los que mejor han descrito hasta ahora lo que es la amistad femenina. Lecturas imprescindibles. 

20. «La muerte del padre. Mi lucha: 1», de Karl Ove Knausgard. Como había oído en varios sitios hablar de esta saga me entró curiosidad y leí el primero de los 6 libros autobiográficos de este autor noruego. En él simultanea sus recuerdos de adolescencia con un presente en el que es padre y escritor frustrado, algo ególatra e insoportable, todo hay que decirlo. Es un libro fácil de leer y ameno, pero no sé si tengo muchas ganas de continuar con el resto, por lo menos por ahora.

21. «Stoner», de John Williams. Mi primera (y última, jeje) lectura en inglés del año, protagonizada por un profesor universitario de Literatura al que conocemos desde joven, lleno de sueños y esperanzas en el futuro que se ven frustradas al toparse con la realidad de un matrimonio desdichado y un ambiente laboral en el que gobierna el amiguismo. Un libro como la vida misma, vamos, pero que quizás por haber leído en inglés no terminó de convencerme.  

22. «Cuaderno de campo», de María Sánchez. Primer libro de la autora de «Tierra de mujeres», se trata de un poemario sencillo que oda al campo y la vida rural. Bonito y delicado, para escaparse un rato del mundanal ruido urbano y sumergirse en lo natural.

23. «Ella en la otra orilla», de Mitsuyo Kakuta. Otra novela japonesa sobre una mujer treintañera, que en este caso ha decidido reincorporarse al mundo laboral tras haber sido madre hace tres años, a pesar de la reticencia del entorno familiar. Será en el trabajo donde conozca a una mujer que le hará volver a su adolescencia, una época que la marcó especialmente. Una lectura recomendable.

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24. «Los asquerosos», de Santiago Lorenzo. Personalmente ha sido uno de los bluff del año por lo bien que lo habían puesto las críticas y mi sensación al leerlo. La idea me parecía buena, pero me parece que el autor se hace el gracioso y, sinceramente, su humor no me va nada. Así que es verdad eso de que lo amas o lo odias, y, en mi caso, ha ganado la segunda opción.

25. «Il sesso inutile», de Oriana Fallaci. Ensayo de una periodista italiana que, en los años cincuenta, viajó por todo el mundo para elaborar una serie de reportajes sobre el papel de la mujer en distintos países del mundo (Japón, India, Malasia, Hawai, etc.). Si bien ha perdido algo de vigencia con el tiempo, es interesante ver cuáles son las diferencias entre las mujeres de los distintos países desde la perspectiva de la autora. Una lectura curiosa.

26. «Solaris», de Stanislaw Lem. Un clásico de la ciencia ficción que lo es por algo, sin duda. El protagonista de la historia viaja a Solaris para averiguar el porqué de la conducta de los tripulantes de la estación que investiga el planeta, que no es otra cosa que un ser viviente que les presenta imágenes turbadoras e increíblemente reales que pondrán a prueba su propia cordura. Aunque hay trozos del libro de ciencia ficción dura algo complejos, merece la pena leerlo.   

27. «Creedme», de T. Christian Miller y Ken Armstrong. Uno de los libros a los que he hecho más referencia posteriormente en conversaciones, y del que además HBO ha hecho serie. El libro, Premio Pulitzer en la categoría de Reportaje Explicativo en 2016, relata la investigación que se llevó a cabo en EEUU para encontrar a un violador en serie, y lo hace planteándonos las perspectivas de las distintas víctimas, los avances de la policía (muy interesante ver lo poco que interactúan entre sí las jurisdicciones de los distintos estados) y la perspectiva del violador. Una lectura fundamental.

Creedme: Premio Pulitzer en la categoría de Reportaje Explicativo en 2016 de [Miller, T. Christian, Armstrong, Ken]

28. «Crudo», de Olivia Laing. Lo cogí con muchas ganas porque me había gustado bastante «La ciudad solitaria», un ensayo de la autora que leí el año pasado, pero este no terminó de convencerme. Es algo así como una disertación que trata varios temas de gran actualidad (el miedo al futuro, la dificultad de compromiso a largo plazo, la endeble permanencia de las cosas en el tiempo) de un modo desasosegante, pero a pesar de que estas son cosas que podrían gustarme no acabé de pillarle el punto.

29. «Olga», de Berhard Schlink. Lectura Bookish, se trata de la historia en dos tiempos de Olga: su adolescencia, en la que vivió un idilio con un joven alemán de otra clase social, y su madurez/vejez desde la que desentrañaremos toda su vida. Un libro entretenido, que da gusto por lo bien que está escrito, y que no deja de mantenerte enganchada hasta prácticamente la última página. Muy recomendable para simplemente dejarse llevar por la lectura.

30. «Tus pasos en la escalera», de Antonio Muñoz Molina. El protagonista del libro viaja a Lisboa para ir preparando el hogar en el que espera pasar sus años de vejez junto a Cecilia, su gran amor. Por la adoración que le profesa, organiza toda la casa de un modo que pueda reconocer el hogar que dejan atrás en Nueva York, pero lo que parece la preparación de una vida perfecta en pareja oculta algo que iremos desentrañando a lo largo del libro. Un gusto leerlo.

31. «El algoritmo del amor: un viaje a las entrañas de Tinder», de Judith Duportail. Regalo de Claudia, se trata de un ensayo en primera persona sobre cómo funciona Tinder, la aplicación de ligue más famosa actualmente. La escritora del libro, que es periodista, comienza a utilizar la aplicación tras una ruptura, y tras diversas experiencias decide investigar sobre el funcionamiento del algoritmo de la aplicación, porqué se puede hacer match con determinadas personas y con otras no, además de reflexionar sobre el tipo de relaciones que se establecen mediante estas aplicaciones. Un libro fácil de leer e interesante por el planteamiento que hace, aunque la investigación en realidad sea bastante floja y no llegue a conclusiones determinantes.

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09/11/09 Cuarta práctica PICA

La cuarta práctica consistió en prestar doce fotografías tomadas seguidas, sin eliminar cualquier foto mal expuesta o no deseada, para experimentar la misma sensación que se tenía con los carretes analógicos. En cualquier caso, estaba permitido editar las fotografías posteriormente.

Mi serie fotográfica está tomada durante una ruta por el parque lineal del Manzanares.