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Mis lecturas del año 2018 (2/2)

(Continuación de este post

25. «Los besos en el pan», de Almudena Grandes. Novela coral protagonizada por «gente normal» ambientada en época de crisis, en la que, a través de historias pequeñas se habla de temas como la inmigración, la burbuja inmobiliaria, estafas bancarias, etc. Como todos los libros de Almudena Grandes se lee con facilidad, pero creo que me ha gustado menos que otros suyos que he leído anteriormente. En cualquier caso, es un libro entretenido.  

26. «Teoría King Kong», de Virgine Despentes. Uno de los ensayos feministas de los que más se ha hablado este año tras su publicación en España. En él la autora trata una gran variedad de temas (la maternidad, la pornografía o la prostitución por ejemplo) de un modo directo, sin tapujos ni medias tintas, detallando cual es su opinión sobre cada tema y explicando porqué el feminismo como arma revolucionaria ha venido para quedarse. Sin duda es una perspectiva interesante y se deja leer con facilidad, pero como sucede con este tipo de libros (me pasó también con «Cómo se hace una chica» de Caitlin Moran), puedes estar más o menos de acuerdo con lo que propugna y, si no lo estás, acabar cogiéndole un poco de tirria. Pero sin duda da que pensar al lector.Tiempo de Hiroshima

27. «Ven», de Janne Teller. Como me había gustado tanto «Nada» me animé a leer otro libro de la autora, pero, como suele pasar, no tuvo el mismo impacto sobre mí. El libro cuenta la historia de un autor a punto de publicar un libro en el que relata las mismas vejaciones que sufrió una amiga suya hace años en un país africano, y si bien no llega a nombrar a dicha amiga, está claro que el relato es de no ficción y ella teme que acabe conociéndose la verdad. Partiendo de ello, el libro plantea un dilema ético sobre si publicar o no dicha historia, hasta donde es necesario contar, donde está el límite de lo público y lo privado. Un debate interesante, aunque el relato es menos entretenido que el de «Nada», quizás por ser un monólogo.  

28. «L’abito di piume», de Banana Yoshimoto. Tercera lectura en italiano del año. Como todos los libros de la autora, trata una historia pequeña que dice mucho más de lo que se ve a simple vista. En esta ocasión la novela está protagonizada por Hotaru, una joven que regresa al pueblo para alejarse de todo lo que le recuerda a su antiguo amor, un hombre casado que la dejó inesperadamente. Allí se dedicará a ayudar a su abuela en una pequeña cafetería, y poco a poco irá descubriendo que su horizonte puede ampliarse a pesar de encontrarse en un lugar más pequeño. Una lectura entretenida y placentera, como todas las de la autora 🙂

29. «Tiempo de Hiroshima», de Suso Mourelo. Tras haber visitado la ciudad de Hiroshima me apetecía acercarme a alguna lectura actual sobre ella, y qué mejor que el ensayo de Mourelo editado por la estupenda La línea del horizonte. Su propio comienzo es una declaración de intenciones: «El nombre de Hiroshima era sinónimo de tristeza. Basta un día para romper la gramática de lo pensado.» Y esa fue precisamente la sensación que tuve al conocer la ciudad. ¿Qué queda en sus habitantes de la tragedia acaecida en 1945? La respuesta a esta pregunta y mucho más se encuentra en este delicado libro. Muy recomendable su lectura para los amantes de Japón.

Las ocho montañas / The Eight Mountains by Paolo Cognetti

30. «Las ocho montañas», de Paolo Cognetti. ¿Sabéis esos libros que parecen tocar la tecla correcta en tu interior? Pues este es uno de ellos, y por tanto se trata de una de las mejores lecturas de este 2018. Y es que habla de muchas cosas: de las relaciones entre padres e hijos, de la soledad y la amistad, el amor por la naturaleza, la superación personal, el contraste que existe entre la vida en la ciudad y en el campo, el encontrarse perdido y tratar de reencontrarse…y todo ello con una escritura que te atrapa y que te hace sentir que estás allí, en esas montañas que, impertérritas, ven pasar a tantas y tantas personas en busca de sí mismas.   

31. «Pétalos y otras historias incómodas», de Guadalupe Nettel. Conjunto de relatos de una de mis escritoras fetiche desde 2016. Al igual que otras en otros libros suyos, la autora consigue generar cierta desazón en el lector a través de personajes peculiares, maniáticos, que no acaban de encajar del todo en su propia realidad. Como comentaba acerca de «Pelea de gallos» en la primera parte de este post, me parece que en muchas de las historias de autoras hispanoamericanas se deja entrever cierta violencia que lleva a sus protagonistas a no encontrar consuelo en el otro. Siempre merece la pena acercarse a los textos de Guadalupe Nettel, aunque creo que me gusta más en versión novela que en relato. 

32. «Las chicas de campo», de Edna O’Brien. Otro libro de mi querida Errata Naturae, pero en esta ocasión de una serie distinta a la habitual, «El pasaje de los panoramas«. Lo elegí como primer acercamiento a la autora, de la que había leído muy buenas críticas. Se trata de una novela ambientada en la Irlanda rural de los años 50, en la que una se relatan las vivencias de una niña tras perder a su madre, sus años de estudiante, etc. Es un relato íntimo, en el que puedes verte reflejado por distintas actitudes típicas de la adolescencia a pesar de haber vivido en otra época y circunstancias totalmente distintas, lo cual tiene mucho mérito, y se deja leer con bastante facilidad, así que es posible que busque algún otro libro de la autora.

33. «¿Dónde vamos a bailar esta noche», de Javier Aznar. Compilación de textos cortos en estilo «crónicas de vida» del más conocido como El Guardián en su blog «Manual del buen vividor» de la revista Elle. Son textos simpáticos, que se leen con soltura (se nota la agilidad del estilo digital al que está acostumbrado el autor) y que apelan mucho a lo generacional, por lo que si eres de los 80 te vas a ver reflejado en muchos de sus referentes (como es mi caso), lo cual siempre te gusta por eso de formar parte de algo. Recomendaría leerlo también de a pocos, como otros libros de relatos, para poder saborealos uno a uno, sin llegar a cansarse, porque lo que suele pasarme a mí es que los engullo de seguido y termino por cansarme. 

34. «Mujeres», de Andrea Camilleri. En este libro de relatos cada historia lleva el nombre de una mujer, y todas ellas están en él porque forman parte de algún modo de la propia vida del autor, ya sea como referente literario, como parte de su vida real o dando lugar al imaginario popular. Una lectura para hacer «de a pocos», tratando de disfrutar de cada una de esas historias como entes individuales, igual que ha hecho el propio autor.

35. «El proyecto esposa», de Graeme Simsion. Novela en clave de humor sobre un profesor de genética con el síndrome de asperger que, a sus 39 años, decide que ha llegado el momento de encontrar esposa. Para evitar perder tiempo (que lleva calculado al minuto) con citas infructuosas, decide crear un cuestionario cuyas respuestas le llevarán a encontrar a la mujer perfecta, pero, como no podía ser de otro modo, una chica que representa todo lo opuesto a lo que busca le llevará a darse cuenta de su error. Vamos, que la historia es lo más típico y tópico que puedas echarte en cara, pero es la típica lectura que agradeces en verano por lo liviano. Además, me trajo recuerdos de Wilt, uno de esos personajes que dejan huella, jeje.

36. «Storia di chi fugge e di chi resta», de Elena Ferrante. Tercer libro de la tetralogía de la Ferrante y cuarta lectura en italiano del año. En esta ocasión vivimos las andanzas de Lila y Elena durante su treintena, cómo se enfrentan a los éxitos y desilusiones mientras el clima político y laboral de trasfondo es cada vez más complicado. Parece que ambas están cada vez más lejos, pero siguen manteniendo ese hilo común del destino que no deja que se separen nunca a pesar de sus distintas circunstancias. Quizás este sea el libro que menos me ha gustado de los tres que llevo, pero aún así estoy deseando leer el desenlace de la historia.

37. «Mi familia y otros animales», de Gerald Durrell. Uno de mis libros de infancia preferidos que decidí retomar tras ver la serie de televisión que han hecho sobre esta serie de libros. Si bResultado de imagen de cara de pan sara mesaien me sigue pareciendo una historia divertida, indispensable para todos los que somos amantes de los animales, he de decir que me costó mucho más leerlo que la primera vez que lo hice. El lenguaje me pareció algo rebuscado y no conseguí engancharme del todo. Parece que, a veces, es mejor quedarse en el recuerdo que tienes de algo…jeje.

38. «Cara de pan», de Sara Mesa. Tras escuchar la entrevista que hicieron en El cuentahílos a la autora no pude evitar querer comprar el libro nada más salir, por esa actitud que tenemos los humanos de tener prejuicios sobre todo aquello que se sale de lo habitual, como es el caso de esta historia que habla de la amistad entre una niña que no quiere ir al instituto y por eso se escapa todos los días al parque, donde se hace amiga de un señor que es bastante extraño y sabe mucho de pájaros. El libro habla de eso, del conflicto interior de la protagonista por hacer algo que está mal pero que aún así le sienta bien porque se siente a gusto con él. Una lectura interesante, aunque al terminarla me pareció que faltaba algo, no sé bien qué.

39. «Cicatriz», de Sara Mesa. Casi a la vez que compré el libro anterior fui a la biblioteca y cogí este otro de la misma autora porque me pareció interesante el argumento, además de ser más o menos contemporáneo. En él se nos relata la historia de Sonia y Knut, dos personas que se conocen a través de un hilo de internet y que terminarán por llevar una relación obsesiva más allá del medio digital. Ella parece sentirse atraída por la atención que él le presta, pero a la vez quisiera alejarse porque es demasiado exhaustivo, parece no tener nadie más en el mundo que ella. El libro no me encantó, pero sí que me pareció interesante porque expresa muy bien la dependencia que producen las relaciones en general y que consigue trasladarse al ámbito digital. 

40. «Walden», de Henry David Thoreau. Por fin me atreví con este clásico de la novela sobre naturaleza (editado, como no, por Errata Naturae) de tipo autobiográfico en el que Thoreau narra su experiencia viviendo junto al lago Walden a mediados del siglo XIX, en una cabaña construida por él mismo. En realidad la idea en sí misma es más aventurera que su modo de vivirla, porque sí, comía lo que le daba el huerto y lo que pescaba, pero no dejó de tener contacto con amigos y excursionistas que pasaban por la zona, por lo que no fue un aislamiento total. Aún así la experiencia le da para reflexionar sobre el hombre y la naturaleza, criticar ciertas actitudes y modos de vida que se adoptan cuando se vive en sociedad y plantear su hipótesis de vida que es «Todo lo bueno es libre y salvaje». El libro es algo tedioso cuando se empeña en listar todo lo que le ha hecho falta para construir la cabaña por ejemplo, pero es una lectura necesaria para entender mucho de lo que se ha escrito después en cuanto a literatura sobre naturaleza.

41. «La muerte y la primavera», de Mercé Rodoreda. Un libro que me leí un poco porque estaba ahí y porque recordaba con cariño «La plaza del diamante» que tuve que leerme en el instituto. No sé si sería por falta de ganas o por la complejidad del texto en sí, pero me costó horrores terminarlo. Supuestamente se trata de un texto alegórico que, a través de las vivencias de un joven en un pueblo de extrañas costumbres y el clima turbio que reina entre sus habitantes, quiere hablar sobre la opresión de la dictadura. No sé, a mí no me llegó, lamentablemente.

Resultado de imagen de la quinta estacion libro42. «Los gatos de Fortuna», de Anne Duperey. Uno de los libros que me regalaron por mi cumpleaños que trata sobre las experiencias de la propia autora con los gatos, desde su infancia, cuando vivió con muchos animales (entre ellos gatos) hasta sus veinte, cuando volvió a tener gato porque la eligió como dueña, y posteriormente los que tuvo de adulta y la relación que estos tenían también con sus hijos. La verdad que es un libro bonito en el que nos podemos ver reflejados por algunas cuestiones los amantes de los gatos, además de aprender algunas cosas que quizás no supiéramos sobre ellos. 

43. «La quinta estación», de N. K. Jemisin. Otro de los préstamos de Miriam, en esta ocasión una novela fantástica ganadora del premio Hugo en 2016. Es la primera de la Trilogía de la tierra fragmentada, ambientada en un continente muy inestable debido a la multitud de seísmos que se producen. Los orogenes, humanos con capacidad para sesapinar, pueden prevenir y mitigar dichos movimiento de tierra, pero aún así son tratados de un modo despectivo, quizás por desconocimiento, quizás por miedo. La novela presenta tres líneas argumentales protagonizadas por tres mujeres orogenes que viven distintas circunstancias y que, por ahora, no han llegado a juntarse. La historia promete, la verdad, me apetece continuar con ella 🙂 

44. «La vida del pastor», de James Rebanks. Buceando en tus librerías de referencia a veces puedes encontrar libros que llaman tu atención pero a los que de otro modo quizás no te hubieras acercado (cosa que hay que agradecer a la selección de libros del librero), y este es uno de esos casos. En él el autor narra su propia vida como pastor en Reino Unido en el distrito de los Lagos, donde actualmente acuden muchos turistas por la belleza del lugar, pero que lleva siendo el lugar de trabajo de su familia desde hace muchas generaciones. Y de eso trata el libro, de explicar en qué consiste su oficio, de hacer entender a la gente que aquello es algo más que un lugar bonito, y de porqué las ovejas que por allí pululan son esas y no otras. Una lectura fundamental por recuperar un oficio tradicional y hacernos llegar a los urbanitas su dureza y su belleza. 

45. «Fang fang», de Paloma Robles. Regalo de Sonia, esta es una lectura que debería ser de obligada lectura para muchos, puesto que trata de la dureza de ser inmigrante, la vida a la que se enfrentan los que vienen, la dificultad de hacerse un sitio, aprender el idioma, mantener un negocio, etc. La autora, cuya historia profesional la vincula irremediablemente con China, nos cuenta la historia de una familia china que vino a Madrid en los 80/90 esperando encontrar una vida mejor aquí, pero las circunstancias no siempre son las que esperas antes de emprender esa aventura. Y es que este libro hace ver al lector que hay cosas que son universales, y que en realidad no estamos tan lejos de nuestros vecinos aunque vengan de otro país.

46. «Moscas», de Agustín Pery. Publicitado en «El cuentahílos», esta mini novela negra nos sitúa en una isla de Mallorca inundada de corrupción y podredumbre humana (como esa a la que acuden las moscas…). Nuestro protagonista, un policía nacional rudo y «muy hombre» busca destapar quién está detrás del asesinato de un periodista que estaba sacando a la luz parte de la trama Resultado de imagen de las cosas que perdimos en el fuegopolítica local. Es curioso como, a pesar de estar muy lejos de lo que narra la historia, puedes sentir que es algo bien tangible, quizás sea porque es tipo relato periodístico. Lo único que no me ha convencido es rollo duro del protagonista y otros personajes, en plan «cojo todo lo que quiero porque me pertenece», aunque supongo que también va sobre eso la historia, pero a mi me ha hecho sentirme ajena.

47. «Las cosas que perdimos en el fuego», de Mariana Enríquez. Otra de las recomendaciones de Miriam, también se trata de un libro de relatos de autora latinoamericana, y, como los anteriores, presenta una realidad mágica a la par que turbia, mezclando historias de terror (la especialidad de esta autora) del estilo casa encantada, espíritus, etc. con una sociedad y unos individuos turbios, que han aprendido a vivir en un entorno hostil y se muestran totalmente ajenos al resto de personas con las que «conviven» (por decirlo de algún modo). Muy recomendable para quienes gusten de vivir en la desazón de una sociedad malvada.

 

*«Te odio como nunca quise a nadie», de Luis Ramiro. Poemario que añado en plan bonus track para que luego no digan las malas lenguas que todo lo que leo son libros cortos para aumentar el cómputo total 😛 Lo cierto es que no sabía nada de este cantautor, y estando en una mediateca de Alcobendas llamó poderosamente mi atención el título y me decidí a cogerlo. Y la verdad es que se lee en un pis pas, porque sus poesías son breves, frescas y actuales, no cuesta nada acercarse a ellas y puedes reconocerte en muchas de las sensaciones y situaciones que componen sus versos. Muy recomendable para darse un respiro de otro tipo de lecturas más arduas.

 

Además he leído, como no, mucha novela gráfica, alguna que otra especialmente buena. Empecé con «Ásterix en Italia» de Goscinny y Uderzo (pse), seguí con «Piruetas» de Tillie Walden (todo un descubrimiento de mi vecino que me encantó), varias cosas del grandísimo Liniers (el número 12 de «Macanudo», «El globo rojo en la lluvia» y «Buenas noches, planeta»), dos obras de Paco Roca («La encrucijada», una interesante mezcla de dibujo y música, y «El tesoro del cisne negro», realizado junto a Guillermo Corral, que me ha fascinado, quizás por ser de tipo aventuras, quizás por la importancia que le da a los archivos y la Historia que hay alojada en ellos) y «Bordados» de Marjane Satrapi (también estupenda).Resultado de imagen de La mujer rebelde. La historia de Margaret Sanger

Me encantaron «El club del divorcio» e «Historia de una geisha» de Kazuo Kimura (autor que he descubierto este año), y volví a disfrutar del genial Naoki Urasawa con su «Billy bat» (en serio, ¿dónde fabrica sus ideas este tío? Porque yo quiero ir ahí, jeje). Me reí con las andanzas de Arale en la famosa serie de Akira Toriyama «El doctor Slump» y sonreí con las aventuras de la perrita «Ciruela» de Emma Chichester Clark. Con «Croqueta y empanadilla» de Ana Oncina me divertí algo menos, quizás no es mi tipo de cómic, aunque «Domando gatos» de Sarah’s Scribbles me pareció bastante más divertido y también son historias del día a día. «La mujer rebelde. La historia de Margaret Sanger» en particular y esta serie de historias de mujeres de Peter Bagge en general me han parecido muy interesantes por saber entretener al lector a la vez que le enseñan. También leí «La mujer de al lado» de Yoshihoru Tsuge (me gustó algo menos que «El hombre sin talento»), «Belleza» de Kerascoët y Hubert (solo verlo ya merece la pena por la calidad de su dibujo), «Silent voice» de Yoshitoki Oima (que leí a raíz de la peli y me gustó igual o más), «Nieve en los bolsillos» de Kim (esta vez relato autobiográfico, muy interesante también), «Fellini en Roma» de Tyto Alba (una relación que merece la pena conocer) y, como sorpresa de fin de fiesta, «¿Dónde estás?» de Bea Enríquez (ganadora del Premio Internacional de Novela Gráfica FNAC-Salamandra Graphic 2018), un conjunto de anécdotas autobiográficas de la autora que me hicieron sentir bastante identificada por su modo de ver las cosas.

En definitiva, el 2018 ha sido otro buen año para la lectura, ¡no espero menos del 2019!

diciembre 28

Mis lecturas del año 2018 (1/2)

Nueva entrega de mis famosísimos posts navideños (o, por lo menos, con continuidad en el tiempo, puesto que empezaron en 2015, hubo entrega en 2016 y ración doble (1 y 2) en 2017. De nuevo haré la publicación en dos partes para que no os añusguéis leyéndome, jeje, y esta vez voy a intentar ser más breve en el relato de cada libro, ¡a ver si lo consigo! 

He de decir que este año sí que he conseguido superar mi reto, que era aumentar el número de lecturas con respecto al año pasado (47 en 2018 frente a las 42 de 2017), así que para el año próximo me he propuesto un reto algo más «sacrificado»: leer cuatro libros en inglés y otros cuatro en italiano. Deseadme suerte, ¡¡¡que este año no he leído ni uno solo en inglés!!!

Además me he apuntado a los Clubes de lectura de las Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid, si me cogen supongo que leeré obras a las que posiblemente no me hubiera acercado por mi cuenta, y además podré debatir sobre ellas, lo cual me apetece bastante. ¡Ya os contaré en un año! Pero, por ahora, vamos con el elenco de lecturas de 2018:

    1. 2/2 «Memorias de Leticia Valle», de Rosa Chacel. Relato sobre una niña inteligente y precoz acerca de una temporada de su infancia que pasa en Simancas, en la que consigue turbar y casi hacer enloquecer a su maestro, al estilo Lolita. Escrito a modo de memorias, la novela resulta a ratos algo lenta y tediosa, pero sí que consigue evocar esa dulce perversión que encuentra la niña en su propia capacidad de seducción hacia su maestro. Una lectura interesante y evocadora.

 

    1.  2/2 «No habría sido igual sin la lluvia», de Rubén Abella. Libro de microrrelatos regalo de mi amiga Gabriela, que conocía al autor por haber sido profesor suyo de escritura. Como me suele pasar con los libros de relatos, preferí leerlo de un modo espaciado en el tiempo, porque me cuesta eso de entrar y salir de una historia continuamente. En este caso, además, los relatos te llevan a muchísimos lugares del mundo y casuísticas de vida diversa, por lo que el salto es aún mayor que en otro tipo de recopilatorios. Diría que el conjunto es algo irregular, algunos textoResultado de imagen de cancion dulces son bastante llamativos y otros no demasiado, quizás porque se nota que es un poco «experimento literario» probando diversas herramientas narrativas.

 

    1. «Canción dulce», de Leila Slimani. Una de las mejores lecturas del año. Lo compré por recomendación de una librera segoviana que me dijo que estaba muy bien, y con solo leer la primera frase («El bebé ha muerto») me quise hacer con él. Se trata de una lectura ágil y en un comienzo inocua, que poco a poco se va complicando y te genera cierto malestar hasta llegar al desenlace que, no por esperable deja de ser impactante. Una historia muy actual sobre la sociedad y sus contradicciones, acerca de la dificultad de establecer los límites entre los espacios familiar y social y cómo afecta a todo ello nuestra concepción de la diferenciación entre las distintas clases sociales. Imprescindible.

 

    1. «Prohibido nacer», de Trevor Noah. Préstamo de mi amiga Sonia, este libro es una autobiografía del presentador de «The Daily Show», editado por Blackie Books (que siempre sorprenden con su interesante selección de títulos en su catálogo). En él cuenta su infancia y adolescencia en Johanesburgo durante el apartheid, las dificultades a las que tuvo que enfrentarse por ser hijo de madre xhosa y padre suizo-alemán y su permanente lucha por salir adelante teniendo todo en su contra. En definitiva, un relato de superación de esos que gustan mucho en E.E.U.U., aunque no por ello tiene menos mérito. Una lectura interesante. 

 

    1. 2/2 «Tainaron», de Leena Krohn. Novela muy curiosa escrita a modo de cartas de una visitante al país de Tainaron, habitado por insectos, en el que se describen la arquitectura, los usos y las costumbres que allí se estilan, además de las sensaciones que va experimentando la narradora, que pasan de la fascinación por el descubrimiento de un lugar distinto a la melancolía y tristeza de la que se siente ajena a un lugar. Es un texto curioso, aunque me resultó algo críptico por partes. 

 

    1. «La banda de los niños», de Roberto Saviano. La nueva novela de este autor siempre comprometido con sacar a la luz la realidad de la camorra italiana. En esta ocasión nos cuenta una Resultado de imagen de la banda de los niños savianoficción con altas dosis de realidad ambientada en Nápoles, la de una banda de jóvenes que busca hacerse un hueco en el negocio del tráfico de drogas. Son chavales sin remordimientos, que no dudan en armar escándalo con sus motos por las calles de la ciudad o probar armas con inmigrantes, y que ya no se guían por ningún tipo de código. Una lectura muy recomendable, como todas las del autor.

 

    1. «The power», de Naomi Alderman. Novela distópica que plantea un mundo en el que las mujeres han descubierto que tienen la capacidad de producir electricidad. Este poder supone un cambio en el mundo tal y como lo conocemos, puesto que las féminas son capaces de plantar cara a su realidad cotidiana dominada por los hombres, lo cual llevará a distintas situaciones a nivel mundial. La novela nos plantea cuatro historias personales ambientadas en este nuevo mundo, por lo que tenemos distintas visiones de lo que supone este hecho, y si bien la premisa y el desarrollo del libro son bastante interesantes, me pareció que en algún punto algo falla, no sé si será el modo de narración (que es muy de best seller) u otra cosa, pero el caso es que fui perdiendo el interés y terminé el libro algo desencantada. En cualquier caso, y como sucede con este tipo de novelas de ciencia ficción, se trata de una lectura que fomenta mucho la reflexión y ayuda a abrir un poco la mente a otras posibles realidades.

 

    1. «Nada», de Janne Teller. Préstamo de Miriam (gran recomendadora de mi entorno, siempre me descubre libros sorprendentes :-D), es otra de mis lecturas imprescindibles de este año. Se trata de una novela aparentemente simple, en la que un grupo de niños tratará de demostrar a uno de sus compañeros que se equivoca al decir que «Todo da igual». Para ello crearán un montón de significado, en el cual se incluirán objetos de valor para cada uno de ellos; la cuestión es dónde poner el límite en esa muestra de significado…Todo un planteamiento filosófico que ha convertido a la obra en un texto obligatorio para su estudio en los institutos daneses. Altamente recomendable.

 

    1. «Violación. Nueva York», de Jana Leo. Otro de los préstamos de Sonia (también gran recomendadora, como podéis ver), este libro es una auténtica pasada. Se trata del relato autobiográfico de una artista española que, a raíz de la violación que sufre en el piso donde reside en Nueva York (y que hace las veces de catalizador sobre ella), realiza un estudio sobre la influencia del entorno y la arquitectura en la sociedad y sus conductas y analiza el impacto que tiene en las clases trabajadoras una legislación injusta. En resumen, un ensayo muy novedoso que hace reflexionar al lector sobre cuestiones de actualidad como son la gentrificación, la soledad o el abuso de poder. Muy recomendable

 

    1. «Salvaje», de Cheryl Strayed. Después de haber visto la adaptación cinematográfica (que me gustó bastante), decidí leer el best seller en el que se basó. El libro narra la historia autobiográfica de su autora, que decidió recorrer el Sendero del Macizo del Pacífico al llegar a un punto muerto en su vida. A lo largo del sendero iremos conociendo más sobre Cheryl, cuáles son los motivos que la han llevado hasta el sendero, las personas que va conociendo y su propia evolución al recorrerlo. Desde luego el libro tenía todas las claves para gustarme (senderismo, naturaleza agreste, introspección en uno mismo), y no defraudó la expectativa. 

 

    1. «El elogio de la sombra», de Junichiro Tanizaki. Pequeño ensayo del autor japonés que refleja a la perfección la cultura japonesa sobre la observación de las cosas y el valor de la tradición. Un texto delicado sobre la capacidad de apreciar y ver más allá de lo que se encuentra a simple vista, una puesta en valor de la capacidad que tiene la naturaleza para provocar distintas sensaciones sobre nuestra percepción de las cosas. Recomendable para los amantes de la vida contemplativa a los que les guste reflexionar.

 

    1. «Pelea de gallos», de Mª Fernanda Ampuero. Libro de relatos que descubrí gracias al programa de radio de El cuentahílos de M21 y que trata temas como el papel de la mujer, el hogar o la interrelación entre clases sociales desde una perspectiva desgarradora que no deja para nada indiferente. Cuantos más textos latinoamericanos leo, más descubro una realidad tan Resultado de imagen de lobo negro errataparticular y mágica como violenta. Una lectura recomendable para quién no quiere quedarse indiferente.

 

    1. «Lobo negro. Historia de una amistad salvaje», de Nick Jans. Otra lectura de la colección de Libros Salvajes de Errata Naturae, una de mis editoriales de cabecera. En ella el autor narra la historia real de Romeo, el lobo negro que se convirtió prácticamente en un vecino más de Juneau (Alaska) durante los siete años en los que sorprendió a los habitantes del lugar disfrutando de los juegos con sus perros y la proximidad de los hogares. Es un relato de amor a la naturaleza y también incomprensión hacia aquellos humanos que solamente buscan demostrar que son seres superiores. Otro imprescindible.

 

    1. «Los sables y otros relatos», de Yukio Mishima. Compendio de relatos del autor japonés especialmente famoso por su obra «El pabellón de oro»; de hecho esa es la obra Mishima que querría haber releído tras la visita al pabellón de oro, pero en la librería no lo tenían y cogí este porque uno de sus relatos era «Peregrinos a Kumano» y también habíamos hecho el Kumano Kodo, jeje. El libro se compone de siete relatos que tratan temas característicos del autor como son la muerte, la belleza o las tradiciones japonesas, y se deja leer bastante bien.

 

    1. «Margherita Dolcevita», de Stefano Benni. Regalo navideño de Jesús (muy bien elegido, por cierto), fue mi primera lectura en italiano del año. Se trata de un texto de ficción protagonizado por Margherita, una adolescente italiana capaz de ver más allá de las cosas tal y como son, incluidos espíritus (al estilo del realismo mágico). Su concepción del mundo, divertida, inteligente e irónica, chocará de frente con la realidad de su familia y la de sus nuevos vecinos, inmersos en la vorágine capitalista y las actitudes mafiosas. Una novela muy recomendable para los amantes de Mafalda, a quien recuerda mucho su protagonista 🙂   

 

    1. «Orlando», de Virginia Woolf. Nuevo intento de acercarme a un texto de Woolf tras intentarlo hace algunos años con «La señora Dalloway», libro que, aún siendo corto, tuve que dejar a medias. Cuenta la historia del que podría ser el primer transexual de la historia de la literatura, un joven aristócrata que se transforma en mujer, pero no solo eso; además de cambiar de sexo, vive desde la época isabelina hasta el periodo de entreguerras (del siglo XVI a comienzos del XX aproximadamente). En esta ocasión pude terminar el libro, aunque sigue sin convencerme el estilo de la autora, algo denso y rebuscado. Lamentablemente aún no estoy preparada para la Woolf.

 

    1. «Madrid: frontera», de David Llorente. Regalo de una de mis compañeras del curso de Creación literaria, se trata de un texto de ciencia ficción ambientado en un Madrid apocalíptico en el que reina el caos y la podredumbre humana, la policía se dedica a atacar a los mendigos que inundan las calles y los políticos abusan de todo aquello que está a su alcance. Es un texto que sorprende mucho por cómo está escrito, a modo de interpelación con el lector en segunda persona, y que poco a poco te va generando una desazón que asola tu alma igual que la ciudad en la que está ambientada la historia. Un libro interesante.

 

    1. «Kanikosen. El pesquero», de Takiji Kobayashi. Clásico de la literatura japonesa ambientado en un barco pesquero que surca las aguas de Kamchatcka. A las gélidas temperaturas que han de aguantar los tripulantes del barco se suma el estado de semiesclavitud en el que se encuentran, puesto que difícilmente consiguen salir de su rutina en el mar y muchos mueren durante las travesías. Son personas sin nombre, que no importan a nadie, pero poco a poco el descontento por la injusticia que están viviendo les llevará a tratar de cambiar su situación. Un relato entretenido que introduce al lector en el tema del trabajo en Japón.

 

    1. «Storia del nuovo cognome», de Elena Ferrante. Segundo libro de la tetralogía de Elena Ferrante y segunda lectura del año en italiano. En esta segunda entrega se narra la segunda parte de la adolescencia de las protagonistas (a partir de los 16 años) y la entrada en la veintena de ambas. Su diferente estatus (una recién casada y nueva rica, la otra estudiante) les llevará de nuevo a distanciarse y acercarse según van creciendo y desarrollando su personalidad. Personalmente disfruté conociendo las nuevas vivencias de Lila y Lenú. 

 

    1. «Martes con mi viejo profesor», de Mitch Albom. Esta lectura la definiría como ideal para el verano por su ligereza, a pesar de que habla de la vida puesto que narra las enseñanzas que el viejo profesor del título da al protagonista del libro en sus últimas semanas antes de morir. Es de esos libros medio de autoayuda que tratan de mostrar al lector el lado bonito de la vida, pero como yo soy bastante descreída, a pesar de pensar «qué bonito» o «cuánta razón» termino por desencantarme y pensar que me están adoctrinando. Así que me resultó Resultado de imagen de fariña librouna lectura fácil y amena sin más. 

 

    1. «Farinha», de Nacho Carretero. Uno de los libros más famosos del año debido a la incautación que sufrió entre los meses de marzo y junio como medida cautelar a petición del ex alcalde de O Grove por considerar dañado su honor. Y es que el libro trata el tema del narcotráfico en Galicia, y resulta que hay muchos intereses y personalidades (políticas, policiales, jurídicas) metidas en el ajo. Vamos, que su publicación levantó ampollas y me imagino que Nacho Carretero tendrá que andarse con cuidado, al estilo Antonio Salas o Roberto Saviano. Una lectura más que interesante para saber más sobre nuestra Historia y cómo funcionan las cosas en España. Y el que sea muy vago se puede ver la serie que están haciendo sobre el libro, jeje.

 

    1. «La mirada de los peces», de Sergio del Molino. Novela autobiográfica del autor cuyo leit motiv es hacer un homenaje a Antonio Aramayona, profesor del escritor y hombre de principios que luchó durante toda su vida movido por distintas motivaciones y que suscitó todo tipo de reacciones entre las personas de su entorno al anunciar su suicidio (provocado por su estado de salud, en continuo empeoramiento). Es también una novela que tiene múltiples referencias musicales y de situación (está ambientada en la Zaragoza de hace unos treinta años), por lo que habrá muchos que se vean reconocidos en lugares y vivencias comunes. Una novela entretenida

 

    1. «Un toque especial», de Anne Fine. Otro préstamo de Miriam que tampoco me dejo impertérrita, pero lo que más me impactó de todo es que se trata de un libro de la colección juvenil de «El barco de vapor», y personalmente no recuerdo haber leído cosas tan turbias en mi adolescencia. El libro relata la amistad de la protagonista, Natalie, con su vecina Tulip, una niña peculiar cuyo ambiente familiar la lleva a disfrutar acercándose a todo lo prohibido. Poco a poco Natalie se va dando cuenta de que lo que hace su amiga no está bien y empieza a distanciarse de ella, lo cual provocará sin duda una reacción en Tulip. Otra lectura bastante creepy sobre la infancia, al igual que «Nada».

 

    1. «La ciudad solitaria. Aventuras en el arte de estar solo», de Olivia Laing. Descubrí este libro por casualidad en la tienda del Museo Guggenheim y llamó poderosamente mi atención por la parte de la soledad y su posible relación con la arquitectura y la ciudad. Y si bien el texto con el que me encontré era algo distinto a lo que me esperaba, no me defraudó en absoluto. Partiendo de la ruptura con su novio, la autora encuentra en la soledad no buscada y en Nueva York un hilo conductor que le lleva hasta las biografías de otros artistas solitarios como fueron Warhol o Hopper, conformando una obra melancólica que, curiosamente, termina por unir las vidas de los solitarios. Muy recomendable.

 

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