julio 29

El valle de los Neandertales

Fue gracias al libro «La vida contada por un sapiens a un neandertal» de Juan José Millás y José Luis Arsuaga que descubrí la existencia de lo que se conoce como el valle de los neandertales.

En esta zona, ubicada en las proximidades del municipio de Pinilla del Valle (situado en el valle alto del río Lozoya), se está trabajando en diversos yacimientos, en los que por ahora se han encontrado restos de plantas y animales, entre los que destacan las hienas y los neandertales. Estos vestigios abarcan desde entre 300.000 y 40.000 años antes de la actualidad, y son un auténtico descubrimiento a nivel nacional e internacional. La suerte fue que las cuevas donde se han encontrado se derruyeron en el pasado, de ahí que aún queden restos analizables (puesto que estaban tapados por el techo de la cueva).

Es de lo más curioso recorrer este valle (que, a día de hoy, también es un auténtico vergel dentro de la Comunidad de Madrid) y pensar que hace miles de años lo habitaron no solo nuestros antepasados, sino también especies como elefantes, leones o hienas. Según nos contaron en la visita, debía de tratarse de una zona especialmente rica, que contaba con agua y vegetación variada dado el carácter alpino de la zona, y es por ello que esporádicamente era habitado por poblaciones de neandertales.

Dentro de poco empezará la nueva temporada de trabajos en la excavación, pero aún se encuentran investigando lo que se ha encontrado en años anteriores, como por ejemplo la zona de «trofeos», un espacio en el que se colocaron cráneos de animales sobre piedras. No se puede saber cuál fue la finalidad de esta sala, pero debajo de alguna de estas piedrecitas se encontraron parte de los restos humanos del yacimiento, unos dientes pertenecientes a un neandertal.

Sin duda merece la pena visitar el lugar, primero porque las explicaciones de los jóvenes encargados son muy completas e ilustrativas y hacen muy interesante las dos horas de ruta en las que no se pueden ver más que paisajes, y segundo porque el espacio en sí es una preciosidad, sin duda uno de los lugares más bonitos de la Comunidad de Madrid.

Valle de los Neandertales, Pinilla del Valle, Madrid.
Julio de 2022
noviembre 1

Casa do Brasil

La otra visita de Open House que hice en este 2021 fue a la Casa do Brasil, un edificio que siempre me había llamado la atención cuando lo veía entrando a Moncloa por la A-6. 

Resulta que este edificio es un Colegio mayor universitario, al que supuestamente puede optar cualquier profesor o alumno (aunque no sé si actualmente se mantendrá el criterio de contar con unas calificaciones determinadas). 

Basándose en el estilo de Le Corbusier, su arquitecto, Luiz Afonso d’Escragnolle Filho, utiliza un estilo sencillo de espacios abiertos y poco recargados para dar una mayor luminosidad y amplitud al edificio. Lamentablemente parece que no diseñó el edificio pensando en su orientación (o en que estaría en España), puesto que al edificio le da el sol por la tarde justo en la fachada de las ventanas de las habitaciones, lo que hace que se conviertan en verdaderos hornos (de ahí el gran número de aires acondicionados que se ven en la imagen).

Es interesante también que, para salvar el desnivel del terreno, utilizó pilotes que levantan la parte inferior del edificio.

Como curiosidad, la Casa do Brasil cuenta con una pequeña capilla que parece querer llevarte al centro de la tierra (también debido al desnivel del terreno). El sacerdote que ofrece las misas en esta iglesia también vive en la residencia, y durante la visita nos estuvo contando la evolución del edificio en el tiempo, puesto que ha sufrido diversas reformas.

La residencia también cuenta con una cafetería que es de acceso libre, por si cualquiera quiere acercarse a conocer el edificio.

Por último, la pared opuesta del edificio principal cuenta con este tipo de entrada de luz con pavés, que da un aire de ciencia ficción al edificio. 

Casa do Brasil, Madrid.
Septiembre 2021
junio 24

Búnker de El Capricho

Gracias a Patrimonio de Madrid también pudimos visitar el búnker de El Capricho, construido durante la Guerra Civil y utilizado por el Ejército Republicano. Según nos comentó el guía, es uno de los primeros búnker que se construyeron, puesto que hasta la Guerra Civil española no empezaron a realizarse bombardeos aéreos, por lo que se utilizó como modelo para muchos búnker que se construyeron posteriormente.

Lo más curioso de este es que hubo tiempo para construirlo, y por ello cuenta con pasillos abovedados y alicatado bastante generoso para lo que es habitual. Es muy curioso el uso que hacen de los azulejos, muy variados entre las distintas estancias, para saber en cuál estaban en caso de que hubiese humo y tuviesen que arrastrarse por el suelo. También es interesante la elección de poner los respiraderos en la parte baja de la pared, para que el oxígeno hiciera subir las partículas tóxicas en caso de ataque con gas venenoso.

Además cuenta con un aljibe, de fundamental importancia, puesto que en este espacio podrían convivir hasta 200 personas.

Sin duda se trata de una visita muy recomendable a ese patrimonio (ya no tan) desconocido de Madrid.

junio 14

Frontón Beti Jai

Gracias a las visitas guiadas de Patrimonio de Madrid pude conocer el Frontón Beti Jai, el único que queda de los cinco o seis que hubo en Madrid a finales del siglo XIX, en su época de máximo esplendor. Tras pocos años de uso para su función original se utilizó como concesionario, cárcel, taller de chapa, fábrica o comisaría (entre otros muchos usos), y no ha sido hasta 2011 que se convirtió en Bien de Interés Cultural y 2015 que fue expropiado por el Ayuntamiento para su recuperación y transformación (posiblemente) en centro cultural con cine de verano. Sin duda se trata de un espacio sorprendente cuya visita merece mucho la pena.

Frontón Beti Jai
C/Mejía Lequerica, 3
Madrid